¿Te sientes amargado cada cierto tiempo? ¿Te ocurre que, cuando algo se tuerce en tus planes, te cuesta superarlo? Hay algo que puedes hacer para salir con más facilidad de esas situaciones. Y, sobre todo, con menos sufrimiento. Eso sí, es a base de entrenamiento. Como casi todo…

estoy amargado

En tu vida estás acostumbrado a funcionar por rutinas y planificaciones. Muchas veces ni te das cuenta, porque tu cerebro ya las tiene automatizadas. Así, la energía que necesita tu cerebro para organizarse es menor, y tú funcionas en piloto automático más fácilmente que si tuvieses que decidir cada acción de tu día.

Sin embargo, hay muchos factores que pueden afectar esas rutinas y planificaciones. Cuando esto ocurre, tu mente tiene que buscar una solución, saliendo de ese funcionamiento en “piloto automático”. En principio no debería haber problema, tienes recursos para adaptarte y encontrar soluciones, cambiar los planes, etc.

Por ejemplo, imagina que normalmente vas a trabajar en coche. Si un día se te estropea, ese “plan” de ir en coche hasta el trabajo tiene que cambiar. Gastarás energía en pensar y organizar un nuevo plan. Punto.

El problema surge cuando, en vez de usar tu mente para buscar recursos, buscas resistencias. ¿Ein? Sí, resistencias que le dificultan a tu mente el hallazgo de la mejor solución. Simplemente son pensamientos negativos. Con ellos, tu mente no se enfoca en la solución, sino en otros aspectos mucho más inútiles.

Algunos ejemplos con la situación anterior serían:

  • Pensar y pensar en lo incómodo que va a ser el plan alternativo
  • Rumiar sobre la injusticia de que tu coche se estropee
  • Darle vueltas al madrugón, a la pérdida de tiempo que te va a suponer en el trabajo…
  • Culparte por la mala decisión que fue comprar esa marca de coche, o de no haberlo llevado antes al taller, o de no haber comprado ya uno nuevo…

Como sabes, tus pensamientos generan emociones. Al manejar pensamientos negativos sobre tu nueva situación, sentirás rabia, frustración, tristeza, miedo… Si no frenas esos pensamientos, empezarás a comportarte como un amargado. Tu resistencia a aceptar la nueva situación hace que te centres en algo que podía haber sido pero que no es. Te has quedado anclado en el pasado, en algo que ya no depende de ti. ¿Imaginas una misión menos productiva?

¿Demasiada “rigidez mental”?

Para evitar permanecer amargado, te conviene entrenar una capacidad que tiene tu mente: la flexibilidad.

¿Igual que cuando tienes un dolor de cuello? ¡Parecido!

Cuando tienes una contractura, se recomienda estirar para ganar flexibilidad en ese músculo.

Cuando estés amargado, te recomiendo analizar la flexibilidad de tu mente: ¿En qué estás siendo demasiado rígido?

Rigidez mental: esa es tu “contractura” en esos días en los que te ves amargado.

La causa de esa rigidez es no saber adaptarse a los cambios que te surgen en el día a día. Es una falta de adaptación a aquellas cosas que ocurren en la vida, sin esperarlas,  y que no están bajo tu control. Resistirse a ellas es como resistirse a que se ponga el sol en un atardecer que no quieres que termine nunca. Sería ridículo, ¿verdad?

Esa rigidez te hace sufrir y perder energía. Y hace que te olvides que ese cambio que no deseas también puede hacerte descubrir cosas o personas interesantes.

¿Cómo flexibilizar tu mente?

Quizá con el ejemplo que te he puesto no entres en mucha amargura. Pero, ¿cómo te sentirías si se anulase un viaje de tres semanas que tenías planeado desde hace tiempo?

Cuanto más entrenes tu flexibilidad mental con las pequeñas cosas, mejor podrás afrontar retos como este último ejemplo. Para ello, practica estos pasos:

  • Sé consciente de aquellos “eventos adversos” que te hacen salir del “piloto automático”.
  • Recuerda que sólo tienes capacidad de acción en el momento presente. No puedes cambiar el pasado, ni asegurar el futuro. Pregúntate qué puedes hacer ahora para salir cuanto antes de la incomodidad en la que te encuentras.
  • Céntrate en lo que depende de ti. El resto es perder energía.
  • No subestimes lo que depende de ti. Salir de nuestra rutina es una buena forma de darnos cuenta de nuestras habilidades y de los recursos de que disponemos. En tu día a día quizá no necesites utilizarlos, pero eso no significa que no estén ahí.
  • Sé creativo. Haz una lista con las opciones que se te vengan a la cabeza. Utiliza la imaginación y mantente atento a tu intuición. Ambas herramientas son muy potentes y, sí, tú también las tienes. Es cuestión de prestarles atención e ir desarrollándolas.
  • Toma una decisión. No te quedes estancando analizando y analizando opciones. Es posible que ninguna te parezca, a priori, tan buena como el plan original que tenías.
  • Da el primer paso de tu nuevo camino. Pasar a la acción te permitirá sentir en tu cuerpo, y por tanto, en tu mente, que ya has encontrado una solución. Iniciar un nuevo camino te permitirá evitar la amargura y frustración que te ocasionaban la pérdida de tu plan inicial.

Un caso real

Te invito a ver este vídeo en el que te comparto la última situación que me llevó a sentirme bastante amargado. 

La sabiduría es el arte de aceptar aquello que no puede ser cambiado, de cambiar aquello que puede ser cambiado…y, sobre todo, de conocer la diferencia.  MARCO AURELIO.

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Eduardo.