¿Dedicas tiempo a cuidar tu cuerpo y eso te hace sentir bien? Perfecto, es muy buena señal. Te quieres y respetas tu cuerpo, que es tu vehículo para disfrutar de esta vida y aportar tu granito de arena. Pero… ¿cuidas también tu higiene emocional? Si aceptas que cuerpo y mente van unidos, reconocerás que también es importante cuidar esa parte de ti: tu equilibrio emocional.

Cuidarte de una forma global implica prestar atención a tu cuerpo y también a lo que ocurre en tu mente. Tus pensamientos son el lenguaje de tu mente, y se traducen en sentimientos y emociones, que son el lenguaje de tu cuerpo. 

Te dejo este vídeo para introducirte en el tema:

Cuerpo y mente: siempre unidos

A diario estás expuesto a muchísimos estímulos (noticias, compañeros de trabajo, familia…) que te provocan cantidad de pensamientos. Éstos hacen que tu organismo “ingiera” diariamente un montón de sentimientos y emociones. 

Si en tu día a día generas muchos pensamientos negativos de preocupación, ansiedad, tristeza.., esto ocasionará que tu organismo pierda su equilibrio a nivel interno. Te aleja de los estados de bienestar y felicidad que obtienes cuando tus pensamientos son positivos: aceptación, paz interior, alegría…

La higiene emocional consiste en ser consciente de las emociones que tu cuerpo está sintiendo, y cuidar que las emociones con efectos negativos no se estanquen en ti. Si esto ocurre, pasan de ser emociones (que todas son buenas, porque te avisan de algo) a ser estados emocionales, más prolongados en el tiempo, y de los que es más difícil salir. 

Hábitos para cuidar tu higiene emocional

  • Dedicar unos minutos a relajarte y observar cómo te sientes. Si te sientes mal, evalúa qué ha podido ocasionar esos sentimientos. Puedes vincularlo, por ejemplo, con momentos en que cuidas tu higiene corporal: a la hora de ducharte, lavarte los dientes… Si te animas con la meditación, te ayudará muchísimo. 
  • Permitirte expresar tus emociones y sentimientos. Muchos tendemos a ser más racionales que emocionales. Digamos que hemos desarrollado más nuestro hemisferio izquierdo, el más racional. Si comienzas a darle más importancia a tus emociones y tus intuiciones, podrás conectar más con lo que sientes y no tanto con los “deberías”. Esto mejorará tu relación cuerpo-mente y tendrás más información para detectar aquello que no le sienta tan bien a tu organismo.
  • Evitar mucho contacto con personas que se quejan demasiado, que son negativas… Las ideas que te transmiten se convierten en pensamientos que ocasionan sentimientos en tu cuerpo, aunque no seas consciente de ellos.Si una persona ha entrado en un estado emocional negativo y no hace nada por salir de él, su compañía puede resultarte muy tóxica. No le haces un favor a ella ni a ti mismo acompañándola y reforzando su toxicidad. Entiendo que cada situación es distinta; encuentra tu equilibrio. 
  • Detectar y depurar aquellos pensamientos que te ocasionan sentimientos negativos. Si tienes pensamientos recurrentes negativos, por ejemplo sobre tu trabajo, te vendrá bien cambiar el enfoque. Deja de valorar la situación centrándote en lo que no te gusta. Encuentra puntos que tengan algo positivo o, al menos, que te motiven para hacer un cambio en ese terreno y seguir evolucionando. Si dentro del tiempo habrá sido algo positivo, ¿por qué no verlo así desde ahora? 
  • Escuchar música que te haga conectar con emociones de felicidad, tranquilidad, amor… Trata de ir descubriendo nueva música dentro de los estilos que te gustan. Una música adecuada es una gran ayuda en tu higiene emocional. No te prives de ella por vagancia. Seguro que encuentras momentos en los que puedes acompañarte de buena música.

Si comienzas a utilizar estos consejos, estarás realizando una higiene mucho más completa de tu ser. Los beneficios irán llegando. Piensa en ello como el hecho de lavarte los dientes. Puede que beneficios no se noten inmediatamente, pero si dejases de hacerlo sabes que las consecuencias no tardarían en llegar. 

He querido presentarte algunas formas de cuidar tu higiene emocional, para ir familiarizándote con el tema y coger el hábito. Hay más hábitos que te iré contando más adelante. Si tú tienes alguna forma que te funciona, y quieres compartirla abajo en los comentarios, nos encantará conocerla. ¡Gracias!

Eduardo.