¿Recuerdas que alguien te hablase de la inteligencia emocional en tu colegio o instituto? En esa época escolar en la que somos esponjas y absorbemos toda la información con facilidad. Esa época que es tan importante para nuestro futuro.

Si te pasó como a mí, tus profesores estaban más interesados en tus deberes y tu capacidad de memorizar.  Cómo te sentías y cómo actuabas repetidamente en función de tus emociones dominantes era algo secundario. Sé que esto ha cambiado mucho y las nuevas generaciones de profesores están haciendo, en general, importantes avances para que nuestros hijos tengan más conciencia de su esfera emocional, y no sólo de la racional. ¡Gracias! 

Los de nuestra generación no conocimos, en general, la importancia que tiene desarrollar ese otro tipo de inteligencia, la emocional. Desde muy pequeños hemos ido sufriendo las consecuencias de no entender muy bien esos estados emocionales que aparecían y desaparecían, o se quedaban demasiado tiempo.

No entender la valiosa información que nos aportan los estados emocionales, y no tener herramientas para gestionarlos, ha tenido consecuencias en nuestras vidas que no somos capaces de imaginar.

Hace años que la inteligencia emocional se empezó a utilizar intensamente en el mundo empresarial para desarrollar habilidades de liderazgo, marketing y relaciones públicas. Sin embargo, a día de hoy, sigue siendo muy olvidada en el mundo de la salud. Descubre en estas líneas por qué tiene tanta importancia en la mejora de tu calidad de vida

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Es la capacidad de detectar y revisar las emociones y sentimientos que surgen en ti. También la habilidad de utilizar esa información, tan auténtica y fiable, como guía en tu forma de actuar, de tomar decisiones y de generar pensamientos. Permite así que haya una coherencia entre tu esencia (tus valores, tus necesidades…)  y lo que ocurre en tu día a día.

#InteligenciaEmocional para la salud

Mejorar tu Inteligencia Emocional te permite afrontar, de una forma sana, las circunstancias vitales que se van presentando inevitablemente en tu vida.

Analicemos por partes los dos componentes: 

  • Inteligencia” hace referencia a la habilidad de: 
    • comprender ideas complejas 
    • adaptarnos eficazmente a las circunstancias
    • aprender de la experiencia
    • encontrar varias formas de razonar
    • superar obstáculos mediante la reflexión.
  • Emocional” se refiere a las reacciones en mente y cuerpo que nuestro organismo elabora para reaccionar a situaciones que vivimos o imaginamos, tales como situaciones de pérdida, daño, peligro, éxito, novedad, etc.
    • Estas reacciones son de carácter universal, bastante independientes de la cultura, y tienen repercusiones en cómo sentimos, percibimos y expresamos las situaciones que vivimos. 
    • Lo que no es universal, sino muy individual, es el tipo de desencadenante de esas emociones. Algo que para una persona puede suponer un reto y sentir una emoción de alegría, para otro puede ser un riesgo que le hace sentir miedo.
    • Pero hay algo que sí es universal. El hecho de que las emociones, conscientemente o inconscientemente, son potentes motivadores de nuestros  patrones de conducta. Es decir, de lo que hacemos con nuestra vida. ¡Casi nada!

 

¿Qué beneficios tiene desarrollar tu Inteligencia Emocional?

La forma en que interpretas y reaccionas a las situaciones que vives tiene implicación en todos los ámbitos de la vida. Al aumentar tu inteligencia emocional, adquieres habilidades que mejoran: 

  • la planificación del tiempo, resolución de problemas, capacidad de fluir y soltar el control y el perfeccionismo…
  • las relaciones personales y laborales: encontrar pareja, disfrutar una relación de pareja plena, conflictos laborales…
  • la resolución de situaciones de estrés agudas: accidentes, defunciones, despidos, rupturas sentimentales…
  • la superación de situaciones de estrés crónicas: insatisfacción laboral o de pareja, miedo a pérdida del empleo…
  • los procesos de pérdida de la salud: desde la recuperación de un esguince en una persona deportista hasta cómo afrontar una enfermedad crónica o terminal.

 

¿Qué implicaciones tiene en tu Salud y Bienestar?

En los estudios científicos realizados en el campo de la Medicina y Psicología, la mayoría de los autores destacan el papel moderador de la Inteligencia Emocional sobre el afrontamiento de los síntomas de enfermedades médicas.

Así, por ejemplo, niveles altos de Inteligencia Emocional (capacidad de comprensión, reparación emocional…) se han relacionado con una menor intensidad del dolor postoperatorio.

Esos resultados indicaban que la Inteligencia Emocional funciona como un protector contra acontecimientos estresantes y negativos (como sufrir una enfermedad o un proceso operatorio). Desarrollar esta inteligencia juega un papel crucial en el forma de adaptarnos ante una situación desagradable o una enfermedad.

Por otro lado, en la comunidad científica ya se acepta que las emociones tienen influencia en la salud: se reconoce un vínculo físico entre el sistema nervioso y el inmunológico:

  • las emociones vividas como “negativas” y el estrés afectan al sistema inmunológico, haciéndolo más vulnerable
  • las emociones llamadas “positivas”, el optimismo y la esperanza ayudan a llevar una enfermedad y facilitar su recuperación. 

Todas las emociones son buenas, ya que todas nos dan información para adaptarnos a la situación que vivimos. Sin embargo, hoy se sabe que si se salen de los limites normales y se vuelven crónicas, dejan de ser buenas para la salud. Ocasionan entonces un desequilibrio interior en el organismo.


 

¿Qué conclusiones nos conviene tener presentes? 

  • Podemos prevenir y mejorar nuestro estado físico y mental:
    • siendo conscientes de nuestros estados emocionales y de las causas que los provocan 
    • tomando decisiones basadas en la información que nos proporciona nuestro cuerpo a través de las emociones.
  • Los tratamientos y terapias que pasan por alto lo que sientes o piensas no son completos ni suficientes. Valora y promueve el abordaje emocional del proceso que te estés tratando. 
  • Mejorar tu inteligencia emocional es un trabajo que nadie puede hacer por ti. Eso sí, es necesario tener ayuda, ya que no eres consciente de la mayoría de tus patrones emocionales, mentales y de conducta. Los consideras parte de ti, y es muy difícil que puedas evaluarlos de forma objetiva. 

Y tú, ¿sientes que podrías mejorar tu Inteligencia Emocional en algún aspecto o área de tu vida? ¿Recuerdas alguna experiencia en la que te hubiera gustado tener más inteligencia emocional para sufrir menos? Me gustará saber tu opinión y comentar al respecto. Escribiendo un comentario abajo, seguiremos en contacto. ¡Gracias!

Un saludo,

Eduardo.