Durante las últimas décadas, se han realizado muchos avances en temas de medicina estética, con el objetivo de poder mejorar nuestra apariencia física, cuidar la piel, etc. Pero… ¿qué ha pasado con el cerebro, con la mente? Si cuerpo y mente están tan relacionados, ¿interesa sólo mejorar el cuerpo, o también podemos modificar nuestra mente, los pensamientos y emociones que sentimos ante determinados estímulos? PSYCH-K® ofrece una solución a esta necesidad.

PSYCH-K

¿Qué es PSYCH-K®?

Se traduce como “La llave de la Mente”. Psique se define como “Conjunto de procesos conscientes e inconscientes propios de la mente humana, en oposición a los que son puramente orgánicos”.

Se pronuncia /SAI-KEI/. Está compuesto por la palabra inglesa “PSYCHE” (psique) y la letra K, que hace referencia a “key” (llave) y a la Kinesiología, técnica basada en la Medicina Tradicional China.

El PSYCH-K® es una herramienta originada por Rob Williams en 1988 en USA. En un principio se diseñó para cambiar creencias auto-limitantes que cada uno tenemos, y que están alojadas en el subconsciente

La técnica ha ido evolucionando y se han diseñado nuevos protocolos para trabajar la plasticidad neuronal con el objetivo de superar situaciones que limitan la felicidad de cada uno. 

Está sustentada por los descubrimientos del Dr Bruce Lipton, doctor en Biología Celular. Resumiendo mucho, esta técnica permite realizar, de una manera sencilla y rápida, dos procesos muy importantes para nuestro equilibrio interior:

  • cambiar las creencias que nos limitan para sentirnos relajados 
  • transformar las emociones que nos bloquean para conseguir los objetivos que deseamos.

“PSYCH-K® es un conjunto de técnicas diseñadas para cambiar las creencias y percepciones que tienen un impacto en nuestra vida a nivel celular. El secreto de la vida está en nuestras creencias. Nuestras creencias, más que nuestra genética, controlan nuestra vida”.

Bruce Limpton

Doctor en Biología. Autor de "Biología de la creencia"

Bruce Lipton defiende que no somos, como creíamos, víctimas de nuestros genes, sino responsables de lo que pensamos, hacemos y también de lo que nos sucede en nuestras vidas y en nuestros cuerpos.

Lo interesante es que pasamos de ser espectadores pasivos, a ser creadores activos del  mundo que nos rodea, de nuestras vidas y de lo que somos.

Su obra titulada “La Biología de la Creencia” fue premiada como mejor libro de ciencia 2006 y Bruce Lipton fue galardonado con el GOI  de la Paz de Japón por dar esperanza a la humanidad con sus descubrimientos científicos.

Las creencias limitantes y la mente subconsciente 

La función del subconsciente es la de almacenar toda la información posible para protegernos y ayudarnos a subsistir en nuestra vida. Además de almacenar muchísimos datos, dirige procesos fisiológicos necesarios para nuestra supervivencia (frecuencia cardíaca, respiración…).

Si esto ya es importante, aún hay más: la mente subconsciente influye en todas las decisiones que tomamos a diario, por lo que es determinante para nuestra vida.

Las creencias son generalizaciones de lo que hemos aprendido en nuestras vidas sobre fuentes de dolor y de placer. Pueden ser potenciadoras (“soy capaz de conseguir lo que me proponga”), o limitantes (“soy incapaz de perder peso”). Cada uno tenemos las nuestras. Es muy posible que algunas de mis creencias para otra persona sean un absurdo. Pero créeme, cada uno tenemos las nuestras, y las asumimos como verdaderas, sin ni siquiera planteárnoslas. Por ejemplo, hay gente que realmente cree (creencia) que “este mundo es un valle de lágrimas”, “aquí venimos a sufrir”. ¿Imaginas cómo puede afectar eso a su día a día?

Las creencias limitantes que recibe el subconsciente en el período que abarca desde el nacimiento hasta los siete años de vida, determinan nuestra percepción del mundo y la manera en que reaccionamos ante él. Se ha demostrado que el 95% de nuestras acciones son controladas por esa información alojada en el subconsciente y solo un 5% por la información consciente.

El problema surge cuando la información que aporta, inconscientemente, a nuestra mente consciente, está basada en experiencias y creencias que en su día fueron emocionalmente difíciles o limitantes para nosotros.

Imaginemos…

Si sufrí mucho, en silencio, sin compartirlo, cuando me mandaban callar al intentar aportar una idea en mi casa o colegio, es muy posible que a día de hoy busque no exponerme mucho ni destacar, para evitar volver a sentir aquellas emociones. En base a esas experiencias habría generado una creencia del tipo: “Estoy más seguro cuando no destaco”. Realmente me lo creeré, y esa creencia será limitante, ya que inconscientemente ha ido reforzando una etiqueta de mi personalidad de que soy una persona tímida, que no me gusta hablar en público… Y eso, con toda seguridad, habrá ocasionado que haya dejado de tener unas experiencias que me habrían aportado crecimiento y felicidad.

Recuerda siempre que la mente subconsciente trata de protegerte, en función de lo que has vivido y de lo cada uno has sentido en tus circunstancias particulares.

Por eso es normal que dos hermanos que han tenido la misma educación, el mismo entorno familiar y social, tengan diferentes creencias: las emociones que surgían ante la misma circunstancia eran diferentes de uno a otro. Las madres que tenéis varios hijos conocéis muy bien las diferencias en las reacciones de los hijos desde muy pequeños. 

¿Alguna creencia detectada?

¿Te apetece contarme si te has descubierto alguna creencia que tienes tú o alguien cercano? Reflexionar un poco sobre este tema te puede hacer entender ciertas conductas de la persona que tiene esa creencia. Es un gran paso para mejorar relaciones, perdonar… Te animo a que lo compartas y profundices.

 

 

Un abrazo,

Eduardo.

 

 

“PSYCH-K® es una serie de principios y procesos diseñados para cambiar nuestras creencias en el nivel subconsciente de nuestra mente, que limitan la expresión de nuestro potencial como seres divinos viviendo una experiencia humana”.

Rob Williams

Creador de Psych-k