¿Pasan las semanas y no tienes ningún objetivo claro que te motive? ¿Llevas tiempo sabiendo que tienes que hacer algo para cambiar alguna parte de tu vida? Si no tienes claro lo que quieres, no te lo estás poniendo nada fácil para salir de esa situación. 

alcanzar objetivo

Nos pasa con cierta frecuencia. Le decimos a nuestro amigo: “algo tengo que hacer”. Puede que sea en la relación de pareja, o en el trabajo, vivienda… La vida nos trae circunstancias que hacen que tengamos que mover ficha. Eso es crecimiento. Lo que diferencia algo vivo de algo inerte es que hay movimiento en su interior. Ese movimiento puede ser de crecimiento, o de decrecimiento. Por tanto, en todo momento estamos en una de esas dos fases. Podemos pensar en ese área que nos roba paz interior. Analízate: ¿estás creciendo, disfrutando de la variedad de circunstancias que te ofrece la vida, incluso de las que te suponen dificultad? O por el contrario llevas tiempo estancado, sin ganas de hacer cosas para evolucionar, mejorar, aportar… Si te quita bienestar, es seguro que estás en la fase de decrecimiento.

¿Cómo abandonar esa tendencia negativa?

La única salida es marcándote un objetivo y pasando a la acción, a hacer cosas para conseguirlo, paso a paso. Son sólo dos requisitos, pero los dos nos pueden suponer un gran reto. Analizaré en este artículo los frenos que pueden estar limitando que inicies este proceso. 

El primer paso es saber qué quieres conseguir. Cómo te quieres sentir y qué necesitas para sentirte así. ¡Ya la hemos liado! Aquí es donde muchas veces nos estancamos. Piénsalo: ¿tienes claro qué quieres en tu vida para dejar de quejarte en ese tema que ya te tiene aburrido?

Nos cuesta mucho saber qué queremos, especificar qué queremos en vez de lo que tenemos. Podemos tener bastante claro lo que no queremos. Al fin y al cabo, es lo que hemos vivido o estamos viviendo y no nos gusta. Pero definir exactamente lo que queremos, a algunas personas nos cuesta mucho. No nos damos cuenta que si no lo definimos, por mucho que hagamos, por mucho que nos esforcemos en el día a día, es muy posible que estemos gastando un exceso de energía en cosas que no nos acercan a nuestra situación deseada, y por tanto, a una mayor salud, plenitud y tranquilidad.

Imagínate que entras en una tienda de ropa y le dices a la dependienta que quieres ver ropa. Si no tienes más información de lo que te apetece mirar, es seguro que vais a gastar demasiado tiempo y energía, la dependienta y tú, en llegar a encontrar algo que te satisfaga. Puede que sepas lo que no quieres (zapatos, guantes, cinturones…) Pero eso no es suficiente. Sin embargo, si ya habías analizado que lo que necesitas es una blusa no muy escotada y con manga larga, el tema irá mucho más rápido. 

¿Por qué me es difícil saber lo que quiero? 

Esta dificultad puede estar ocasionada por diferentes patrones:

  1. Miedo al fracaso. Si pienso que decidir un objetivo supone una especie de contrato que debo cumplir, y que me tiene que aportar lo que busco porque si no será un fracaso en mi vida, entonces me lo estoy poniendo muy difícil para animarme a marcarme un objetivo. 
  2. Necesidad de aprobación. Si me da miedo que me critiquen, si estoy acostumbrado a que me den el visto bueno a todo lo que me propongo… la opinión de los demás va a ser un filtro demasiado potente que frenará mis iniciativas.  
  3. Exceso de auto-exigencia. Buscar siempre la perfección, el máximo rendimiento de cada minuto, hace que nos resulte muy difícil dedicar tiempo a sentir qué y cómo podemos cambiar. También nos impide  disfrutar de la incertidumbre que todo lo nuevo genera. 
  4. Falta de autoestima, de no sentirse capaz de conseguir algo mejor a lo ya conseguido. 
  5. Culpabilidad por no sentirse a gusto con lo que ya se tiene. 
  6. Excesiva necesidad de seguridad y control. Me resultará difícil marcarme un objetivo si necesito saber qué va a pasar en cada momento del proceso, qué situaciones nuevas voy a vivir, cómo me voy a sentir…

Hazte este regalo

Te invito a analizar estos seis aspectos. Piensa en eso que te gustaría que fuera diferente en tu vida, y puntúate de 0 a 10 cómo te sientes de identificado con cada uno de los 6 patrones para iniciar cambios en ese área.

Después puedes sacar unos minutos para diseñar cómo te gustaría que fuese tu vida en ese aspecto. Decide qué te gustaría tener, cómo tendrían que ser  las cosas para que te sintieses mejor. Céntrate en aquello que depende de ti. Pero, ¡ojo! No desestimes lo que depende de ti. Muchas veces nos decimos rápidamente que nosotros no podemos hacer nada en determinada situación, y no es verdad. Nos puede costar, puede que no le guste a todo el mundo… pero sí podemos hacer algo. 

Una vez que tengas claro cuál es tu objetivo, esa meta a la que quieres llegar, tendrás mucho más claro y más motivación para realizar esas acciones que te irán acerando a esa situación ideal para ti. Y aquí te añado otro posible factor que te puede estar limitando: 

7. Sentir que no merezco estar mejor. ¿Qué has sentido cuando has leído eso de “acercarte a la situación ideal para ti? Si te ha echado un poco para atrás, o lo has recibido como algo utópico, habría que profundizar en este aspecto. Es muy habitual tener sentimientos de no merecer más de lo que ya tenemos… 

Te comparto este vídeo con un ejemplo de una de mis experiencias:

 

Me gustaría mucho que compartieras tus reflexiones en los comentarios de más abajo. Seguro que todos crecemos con tu aportación. ¡Gracias!

Un abrazo,

Eduardo.