Acaba de nacer mi blog, y como primer paso quiero compartir la decisión, y la inteligencia emocional que utilicé sin ser consciente, responsable de que hoy abandone totalmente mi zona de confort y comience un nuevo proyecto. Esta decisión ha llenado mis días de ilusión y pasión a partes iguales. Estoy seguro de que tú también te has planteado abandonar tu “zona cómoda” alguna vez. Entonces habrás pasado, o pasarás, un proceso de toma de decisiones importante. Creo que lo que voy a contarte puede ayudarte con tus siguientes decisiones.

inteligencia emocional en la toma de decisiones

Hace tres años tenía que tomar una decisión importante. Llevaba años trabajando interino para la sanidad pública madrileña, y se iban a convocar unas oposiciones. Eso suponía una oportunidad de tener un trabajo fijo para toda la vida. Pero también el riesgo de perder mi plaza de interino y volver a empezar con contratos cortos.Esta vez sólo usé mi cerebro racional, y decidí lo más “lógico”: prepararme la oposición, renunciando a mi tiempo libre y mi vida social. Desde el principio me di cuenta de que esa meta no me llenaba. Sin embargo, me sentía impulsado a dedicar todas mis energías a hacer ese gran esfuerzo. El miedo al futuro me impedía ver otras posibles alternativas.

Consecuencias de mi decisión “racional”

Mi salud sufrió varios achaques en aquellos meses de estudio. La ansiedad no me permitía alcanzar las horas de sueño necesarias para rendir al máximo. Mi estado emocional pasaba de la rabia por la injusticia de no saber encontrar mi lugar en el mundo, al miedo a no superar el examen y sus devastadoras consecuencias imaginarias. También sentía tristeza, por no entenderme, por no saber lo que quería, y por tener la sensación de estar perdiendo años de vida.

Hasta ese momento había leído muchos libros de autoayuda y salud emocional, pero siempre con el foco en ayudar a los demás. Sus lecturas me permitían facilitar información y guía a mis pacientes sobre los problemas emocionales que generalmente nos comparten los pacientes a muchos fisioterapeutas y otros profesionales sanitarios en nuestra consulta diaria.

Mi decisión

Cuando mi bienestar se alteró por encima de mi capacidad de tolerancia (los que me conocéis sabéis que es bastante), entendí que yo sólo no podía ayudarme a mí mismo a base de libros. Entonces tomé la mejor decisión que he tomado en mi vida: centrarme en mí, apostar por mí y satisfacer lo que en ese momento yo necesitaba.

Puede sonar muy simple, incluso egoísta. Algunas personas tienen mucha facilidad para conocer sus necesidades, sentir sus emociones y tomar decisiones con esos criterios.

En aquellos momentos, yo no era uno de ellos, y esa decisión no fue fácil. La mayoría de mis decisiones las tomaba utilizando mi inteligencia racional, que actuaba como filtro para protegerme de criterios más emocionales.  Yo consideraba que seguir mis sentimientos me hacía más vulnerable y menos productivo y riguroso. Sin embargo, aquel día algo cambió. A nivel racional decidí que tenía que hacer algo diferente porque la situación era muy perjudicial para mi salud. Pero además, en aquella decisión había mucha inteligencia emocional. Y os explico por qué.

Inteligencia emocional en la toma de decisiones

La razón es que conecté con tres emociones básicas que sentía con muy poca frecuencia:

  • El orgullo, entendido como emoción que surge cuando te respetas y crees en ti, cuando valoras lo que eres y lo que puedes crear, cuando ves tu potencial y confías en él.
  • El amor, entendido como emoción que te permite crear un círculo de pertenencia con las personas que tú eliges. En seguida te das cuenta de que lo primero que tiene que estar bien para que ese amor se mantenga y crezca es tu auto-concepto y autoestima. 
  • La alegría, emoción que aparece cuando te permites visualizar y soñar con futuro en plenitud, confiando en ti mismo (orgullo) y en tu círculo de pertenencia (amor).

Hubo otras emociones, que también aparecen en la toma de decisiones, y de las que os hablaré otro día más en profundidad:

  • miedo: necesario para satisfacer nuestra necesidad de seguridad
  • tristeza: reflexionando sobre la información de que disponemos sobre el reto en cuestión
  • rabia: para seleccionar y priorizar lo que nos viene bien y lo que no. 

Os invito a que cuando tengáis que tomar una decisión hagáis un repaso de estas 6 emociones. Estád atentos a qué emociones sentís, y con qué intensidad, en cada posible opción que tenéis. 

Consecuencias de mi decisión “emocional”

Lo que vino a raíz de esa decisión fue una consecución de duras y maravillosas sesiones de coaching que me llevaron a solucionar viejas inseguridades, miedos y resentimientos (también hacia mí mismo). Se convirtió a su vez en un tema muy interesante y beneficioso para mis pacientes (mucho más que mi temario de oposición). Decidí por ello formarme en técnicas de autoconocimiento y cambio de creencias que hicieron del crecimiento personal mi pasión y mi misión, enfocándolo en la mejora del estado de salud.

Una de las consecuencias de aquellos problemas de salud que originaron todo este proceso ha hecho que me plantee ayudar a más gente a través internet. Siempre me ha gustado escribir y como tengo la certeza de que lo que he aprendido puede servirle a mucha gente, aquí me tienes aprendiendo a manejar las nuevas tecnologías. Ahora gestiono una web y un blog con el deseo de aportarte contenido útil que en algún momento pueda ayudarte a tomar mejores decisiones para tu salud y bienestar.

Por todos estos cambios en mi vida he querido resaltar con este post la importancia de atenderse a uno mismo, escucharse y satisfacer sus necesidades y deseos. Si lo haces desde el amor a ti mismo, y no desde el egoísmo, tanto tú como las personas con las que te relacionas saldrán beneficiadas, ya que compartirán su tiempo con una versión tuya más auténtica y feliz. 


Quiero agradecerte sinceramente que estés leyendo mis primeras palabras. Me encantaría saber si tú también eres  una persona muy racional, si te ha recordado algún momento de tu vida, o quizás ahora tengas que tomar una decisión que te cuesta. También me gustaría saber en qué crees que te podría ayudar conocer más sobre inteligencia emocional. Puedes dejar tu comentario abajo y estaré encantado de leerte y contestarte. 

¡Muchas gracias!

Un abrazo,

Eduardo.