¿Eres indeciso? ¿Te cuesta tomar una decisión porque crees que alguien cercano va a sufrir? Estamos tan acostumbrados a pensar en lo que opinarán los demás, que, inconscientemente, posponemos aquello que sabemos que necesitamos o deseamos. 

Pero, ¿merece la pena seguir anclados en una situación en la que no nos sentimos bien? 

Hay varias áreas de nuestra vida en las que nos cuesta especialmente tomar decisiones. Una es en las relaciones de pareja. Otra es en nuestra vida profesional: cambio de trabajo, emprender, apostar por un nuevo proyecto que nos haga sentirnos más realizados…  

Hoy escribo este artículo, relacionado con las decisiones en la vida laboral, ya que  estoy viviendo este proceso en estos días. Pero también puede servirte si tu decisión pertenece a otro área. 

Mi proceso de reinvención profesional

En mi caso, la decisión que he tomado ha sido dejar mi trabajo. Decir adiós. Adiós a la zona de confort. Adiós al sueldo a final de mes, a las vacaciones pagadas, a la paga extra… adiós a una rutina de 18 años! 

salir zona confort

Trabajando en Hospital Ramón y Cajal. Madrid.

Hace ya tiempo comencé a sentir que no me sentía realizado al 100% en mi trabajo. Pero cuando sacaba el tema me recordaban las ventajas que tenía: estabilidad laboral como funcionario, horario de mañana, posibilidad de movilidad y traslados… Eso hacía que me surgiesen muchísimas dudas:  

  • ¿tendré que conformarme con esto, que, en realidad, no está tan mal?
  • ¿será que nada me va a convencer?
  • ¿será una crisis personal, y el trabajo no tiene nada que ver?

En mi caso tanta duda se tradujo en ansiedad. Fue mi primera fase de un proceso de reinvención profesional.

Después, tras muchas pruebas, descubrí qué es lo que me apasiona y me aporta esa plenitud que buscaba (leer más sobre mi). Una vez lo has descubierto, comienzas a permitirte disfrutar con esa nueva pasión: lecturas, cursos, talleres, prácticas…

La salud en esta segunda fase mejora: te sientes vivo, disfrutas con lo que haces y lo que aprendes… Tu cuerpo reacciona muy positivamente a esa energía de ilusión y decisión. 

Sin embargo, llega un momento en el que tu anterior vida y tus nuevas ilusiones no pueden seguir conviviendo. Si quieres sentirte bien al 100%, hay que tomar una decisión y hacer un cambio en tu vida. En algunos casos será más general, en otros serán pequeños cambios pero con grandes repercusiones. Todos tienen en común que cuesta tomarlos. 

En esta tercera fase, vuelven a aparecer síntomas y emociones desconcertantes:

  • miedo a perder la estabilidad que habías adquirido
  • frustración por no haber encontrado antes tu camino
  • tristeza por dejar atrás una carrera profesional
  • miedo al fracaso, miedo a la crítica, a la soledad de ser incomprendido o no apoyado
  • rabia por tener tantas dudas, enojo por tener que escuchar tanto catastrofismo
  • insomnio… 

Ante tal avalancha de emociones, la duda se hace fuerte:

  • ¿Vale más malo conocido que bueno por conocer?
  • ¿Seré capaz?
  • ¿Merecerá la pena?
  • ¿Y si me estoy equivocando?
  • ¿Qué necesidad de generar intranquilidad en mi familia? 
  • ¿Por qué no continúo compaginando mi trabajo estable con mi pasión, a tiempo parcial?

La cuarta fase sería la resolución de este proceso. Es posible que hayas ido ahorrando, te hayas formado mucho, hayas trabajado tu autoestima… Pero si tu entorno no te apoya, la decisión todavía te costará más.

¿Te escudas en los otros? 

Pero ¡cuidado!, muchas veces lo que nos frena es la creencia de que alguno de nuestros seres queridos lo va a pasar mal…  Creemos que va a ser dramático para ellos, y nos olvidamos de que a ellos también les va a venir bien salir, indirectamente, de su zona de confort. Y, además, estamos dando un ejemplo y una coherencia que es muy posible que, en poco tiempo, hagan que pasen a apoyarnos. 

Si no es sólo una creencia, sino que es real esa falta de apoyo…

¿Qué puedes hacer?

Pretender cambiar la mentalidad de la otra persona no es sano para ninguno de los dos. Así que mi recomendación es que pongas el foco en ti. Al fin y al cabo, es una decisión que, tomarla o no tomarla, te va a afectar a ti. 

Puedes centrarte en estos tres pasos:

  • Permítete sentir la emoción orgullo. Es esa emoción que sientes en tu interior cuando haces algo que te gusta, cuando creas algo original… Puede ser desde una nueva forma de hacer tu trabajo diario hasta un texto/dibujo/fotografía… Pregúntate: 
    • ¿Cuántas cosas, momentos… podría crear en mi vida que irían con mi esencia, con mi parte más auténtica? 
    • ¿Cuánto valor podría aportar a muchas personas al realizar mi proyecto desde mi forma original y única?
    • ¿Cómo me sentiría haciéndolo? 
  • Toma conciencia de que esa decisión es un acto de amor a ti mismo. Te permite ser coherente contigo mismo. Esto fortalecerá tu autoestima y estarás más preparado para dar y recibir amor de otras personas. 
  • Imagina y siente la alegría de poder compartir el camino con gente nueva, y de poder aportar nuevas experiencias a tu gente. A esa gente que quizá hoy no estén preparados para animarte a tomar esa decisión. ¡Respétales y respétate! Tu crecimiento también será su crecimiento. 

Este ha sido mi enfoque a la hora de decidirme a romper con mis viejos patrones y mis antiguos valores de seguridad, estabilidad… y emprender una forma de vivir más en línea con mis valores actuales. 

Dentro de una semana dejaré el hospital donde trabajo e iniciaré una nueva etapa en la que me dedicaré laboralmente al 100% a ayudar a las personas a mejorar su salud y sus vidas a través del  Coaching para la Salud (leer más).

Muy pronto os enseñaré dónde voy a iniciar esta nueva etapa. ¡Es un sitio cerca del paraíso..! 


¿Te apetece contarme alguna decisión de este estilo que hayas tomado y cómo fue el apoyo que recibiste? ¿O quizá alguna que dejaste de tomar? ¿Tienes alguna decisión que quisieras tomar pero no terminas de hacerlo? Me encantaría leerte en los comentarios. Espero que este post te haya ayudado a reflexionar y adquirir nuevas ideas para realizar el proceso. 

Muchas gracias.

Un abrazo,

Eduardo.