¿Te cuesta aceptarte más a ti mismo? ¿Te escondes y te proteges cuando te sientes mal? Si es así, hay un concepto que te va a venir muy bien tener más presente: la vulnerabilidad

Todos somos vulnerables. Seguramente has vivido experiencias en las que sentiste esa vulnerabilidad. El problema surge cuando es entendida como una debilidad. Y, sobre todo, cuando tratas de protegerte evitando mostrar esa vulnerabilidad. 

1. Esconder tu vulnerabilidad supone limitarte a ti mismo

Es normal, sufriste mucho y decidiste no sufrir más. Quizá por eso te cuesta exteriorizar tus sentimientos, o compartir tus preocupaciones y miedos… El problema es que estás negando una parte tuya. Estás dejando de desarrollar del todo tu esencia. Y estás poniendo límites a que los demás te puedan conocer mejor, te puedan ayudar… 

Estarás pensando… ya, pero prefiero protegerme y que no me hagan daño. ¡Me sale a cuenta!

2. No aceptarte tiene consecuencias

La realidad es que limitar tu expresividad, poner barreras a tu esencia, sale muy caro. Porque provoca una incongruencia entre lo que eres, lo que piensas, lo que haces y lo que dices. Puede ser muy subconsciente, pero lo cierto es que te estás poniendo topes y no te muestras tal cual eres. 

Tu autoestima depende, entre otras cosas, de conocer y aceptar tu lado vulnerable. 

3. Ser vulnerable tiene sus ventajas

Mi propuesta es que aceptes que la vulnerabilidad es una característica innata de todo ser humano. Y no sólo eso. Es una fuente muy importante de crecimiento y desarrollo. Es a partir de aceptar esa vulnerabilidad, y compartirla, desde donde puedes crecer, fortalecerte, adquirir nuevas habilidades para sentirte más seguro… 

Hay muchas formas de protegerte, sin necesidad de ocultar una parte de ti: poniendo límites a los demás, entendiendo y gestionando tus emociones, aprendiendo a comunicarte de forma asertiva… Todo menos auto-limitarte y esconder una parte de ti. 

Porque cuando te proteges auto-limitándote, le estás diciendo a tu mente que hay una parte de ti que no está bien, que es débil, y que debes estar en alerta para protegerte

Este proceso constituye una fuente de estrés interior que aumenta procesos como el insomnio, la rumiación mental, la ansiedad, las contracturas musculares… 

4. Mi ejemplo personal.

Te pongo un ejemplo personal: hace un tiempo yo me sentía incapaz de empezar una relación de pareja. Había tenido varias experiencias que me demostraban que era muy vulnerable en ese campo. Gracias a un proceso de coaching que empecé, me di cuenta de que ese tema no lo compartía con nadie. Toda mi gente pensaba que no tenía pareja porque yo no quería, porque quería centrarme en mi trabajo…

Cuando empecé a compartir esta preocupación, y la inseguridad que sentía, fue cuando pude comenzar a poner solución a este tema que, en el fondo, estaba tratando de ocultar. Ahora sé que esa vulnerabilidad de abrir mi corazón a una pareja es maravillosa, porque me permite establecer una relación más consciente, abierta y sincera. Claro que, para no pasar por lo mismo que en otras ocasiones, hice un trabajo de autoconocimiento, fortaleciendo mi autoestima y mis capacidades de cubrir mis necesidades y mis valores. 

5. Ejemplos para aceptar tu vulnerabilidad.

Te presento aquí unos vídeos (1 minuto cada uno) del reto de mentalidad saludable que estoy compartiendo en mi facebook e instagram. Están relacionados con este tema de la vulnerabilidad, y te darán ideas sobre cómo puedes mejorar esta relación con tu parte más vulnerable. 

 

 

 

Si quieres conocer más ejemplos para crear una mentalidad que potencia tu autoestima y tu capacidad de sentirte a gusto contigo mismo, te invito a que sigas mis redes sociales. Comparto mucho contenido aquí. ¡Te espero!

Y si quieres profundizar aún más en este tema, te recomiendo mi libro Mente, ¡déjame vivir! Encontrarás una guía con ejercicios y ejemplos que te ayudarán a entenderte, quererte más y comenzar a diseñar la vida que deseas para sentirte bien contigo mismo. Tienes toda la información aquí. 

Un abrazo,

Eduardo.