Hoy tengo el gusto de compartir en mi blog el artículo escrito por una compañera: Pamela, autora del blog “Ricamente”. 

En él, nos comparte varias reflexiones y 9 trucos para facilitarnos esta tarea de relajar la mente. ¡Te dejo con ella!

calmar la mente

¡Hola! Soy Pamela, la autora de ricamente.net, el blog donde escribo y exploro el desarrollo personal y la mente desde un punto de vista diferente y donde ayudo a las personas a desbloquear sus mentes: a cambiar sus creencias, a vencer el miedo y el autosabotaje y a conseguir los cambios que desean en sí mismas o en sus vidas.

Poder calmar tú mente y encontrar un espacio dentro de ti al que siempre puedes recurrir para tranquilizarte y sentirte bien contigo mismo es fundamental para tu bienestar.

Porque seguro que tienes momentos en los que tu mente te habla demasiado alto y te aturulla, haciéndote sentir confuso, ansioso o miedoso.

Ella tiene ese poder, siempre y cuando no la sabes calmar. Si no diriges tu mente, ella acabará por dirigirte a ti.

Puede que también te quite el sueño o en determinados momentos te llene de pensamientos en bucle. Si es tu caso, te invito a leer la guía de Eduardo para entender tu mente y dormir mejor.

¿Qué me dices?

¿Aprendemos a tranquilizarla para que tú también puedas estar más tranquilo y obtener la claridad mental que te mereces?

1. QUÉ HACER PARA CALMAR LA MENTE

La acción de calmar la mente tiene mucho que ver, como comenta Eduardo en su libro “Mente, ¡déjame vivir!, con el autoconocimiento.

Para calmarla podemos escucharla un poco para ser conscientes de su “forma”.

-¿Cómo es tu diálogo? ¿Cuál es el tono en el que te diriges a ti mismo?

-Tu charla mental, ¿es una charla alegre y empoderadora o por el contrario es triste y/o limitante?

-¿Qué tipo de pensamientos sueles tener?

-¿Te obsesionas con tus pensamientos o simplemente los observas? ¿Te sueles castigar mentalmente?

-¿De qué manera te afectan? ¿Cómo te hace sentir?

Porque tenemos miles de pensamientos diarios y la mayoría son repetitivos y negativos.

La consciencia es el primer paso para el cambio, escucha bien tus pensamientos y estate atento al tono en el que te hablas. Si eres consciente de qué forma tus pensamientos te afectan y de cuáles son los pensamientos que estás teniendo puedes cambiarlos o tranquilizarte con más facilidad.

Cómo nos hablamos a nosotros mismos es algo que afecta sin duda alguna a nuestro estado emocional e incluso nos lleva a somatizar. Por lo que si hay algún pensamiento que te agobia demasiado puedes probar a calmarte con uno más tranquilizador.

Esta sería una forma muy sencilla de empezar a calmar tu mente.

Prueba a cambiar el “tono” o a cambiar las palabras.

Por ejemplo, no es lo mismo pensar o decir “no voy a ser capaz, siempre me pasa que lo mismo”, que “lo voy a intentar” o “lo haré, a pesar de lo que cueste” o “venga, vamos a probar”. ¿Ves la diferencia? Con el primero ni tan siquiera lo intentas y probablemente te hace sentir peor.

Además, las siguientes técnicas pueden ayudarte a tranquilizar tu mente.

 

2. TÉCNICAS Y TRUCOS PARA CALMAR Y RELAJAR TU MENTE

1. Quitar importancia al pensamiento

Pienses lo que pienses, solo es un pensamiento.

 Solo tiene poder si tú se lo das. Tú puedes creerlo o no en cualquier momento.

Créeme, tan solo es un pensamiento. Y los pensamientos siempre se están creando de forma espontánea y fugaz.

Puedes simplemente observarlos desde fuera y elegir no identificarte con ellos. Observa tu pensamiento y elige pasar de él o creértelo si te conviene.

Tú tienes el poder de elegir en cada momento cómo te afecta ese pensamiento.

También puedes hacer una selección.

Imagina que en tu mente tienes una especie de filtro que puedes visualizar como una puerta o un guardián que SOLO deja pasar a los pensamientos que te convienen.

Esta es una buena forma de no seguir el hilo de los pensamientos que te agobian.

2. Redireccionar el pensamiento

Si tus pensamientos te hacen sentir mal piensa:

¿Cómo te gustaría sentir y qué pensamiento tendrías que sustituir para hacerlo?

Tu pensamiento provoca en ti una emoción que te lleva a tener una determinada acción. Si eres consciente de este proceso lo puedes cambiar. Analiza bien como ese pensamiento te hace sentir.

Ahora coge el pensamiento y redirecciónalo. Aprende a dirigir tu mente. Dale la vuelta y cámbiale el sentido. Coge uno que te haga sentir mejor.

Por ejemplo:

-No puedo más, estoy a punto de desistir

-Bueno hoy lo dejo y me voy a descansar, mañana será otro día y veré las cosas con otros ojos

Puede parecer incluso demasiado sencillo pero es que si nos quedamos anclados en el primero es probable que vengan pensamientos como:

-No me lo puedo creer, voy a desistir otra vez, es que no aguanto más, etc.

3. Tener una actitud abierta

Intenta no juzgar y no quejarte cada vez que te surge la oportunidad.

El juicio es algo que siempre está ocupando nuestra mente y no nos deja entregarnos al presente, ni disfrutar de lo que tenemos entre manos.

Abre tu mente como la de un niño. Estate preparado para dejarte maravillar y sentirte anclado al presente. Intenta no comparar los momentos ni hacer suposiciones. Para un niño cada momento es nuevo y único y su mente está donde está.

No te juzgues con dureza, trátate con amabilidad y acepta quien eres y como eres AHORA. 

La mayor causa del sufrimiento mental viene de no aceptar el presente tal como es. No aceptar las cosas tal y como son. No aceptarse a uno mismo. Renegar quien eres y renegar tu presente solo te acarreará sufrimiento. Suelta el control y déjate llevar por el momento.

A la mente le encanta viajar por el pasado y por el futuro. Por lo que si no partes del presente, te llevará incansablemente por uno o por otro.

4. Practica la meditación

La meditación es la mejor técnica para calmar la mente y es realmente algo sencillo de realizar y que te transmitirá paz y claridad de pensamiento. Además te ayudará a crear nuevas conexiones neuronales.

A muchas personas les resulta complicado meditar porque creen que deben controlar su pensamiento.

La idea de la meditación es centrar tu mente y concentrarte en algo pero si no puedes evitar pensar no pasa nada deja que esos pensamientos pasen, obsérvalos desde fuera e intenta desidentificarte con ellos. Obsérvalos como si no fueran tuyos.

Una buena forma de gestionar tu concentración es realizar una meditación guiada.

Para empezar busca alguna en YouTube que sea sencilla de hacer y de la que te guste la voz y el ritmo.

La meditación guiada te ayudará a dirigir tu foco de atención en todo momento. Si quieres una meditación guiada por Eduardo Llamazares para fortalecer tu autoestima y poder personal, pincha aquí

5. Procura estar aquí y ahora

Practica la atención plena, el Mindfulness, y procura estar aquí y ahora. Sé consciente de cuando viajas al pasado más de la cuenta y de cuando estás creando expectativas del futuro.

Vivir en el pasado o en el futuro es uno de los mayores motivos de que nuestra mente este intranquila e inquieta.

Aprende del pasado, proyecta tu futuro pero libérate de las cadenas mentales que te atan a uno y a otro.

Puedes aprovechar cualquier momento de tu día a día para estar más presente: comiendo con más atención, escuchando realmente a alguien, entregándote más a la tarea que tienes entre manos, observando el atardecer.

Además, hay actividades que son perfectas para calmar la mente de forma natural, practicar Mindfulness  y anclarte en el aquí y ahora como:

  • El deporte
  • El baile
  • La pintura
  • Las manualidades
  • La limpieza
  • El sexo
  • Un paseo por la naturaleza
  • Un baño relajante
  • La escritura
  • Un concierto de tu grupo favorito

Todos son actividades que requieren concentración y entrega al momento y que puedes aprovechar para practicar la atención plena, despejar tu mente y estar aquí y ahora.

6. La respiración

Muchas personas utilizan esta técnica para despejar su mente o gestionar sus emociones.

 Se trata de en el momento que te sientes mal o te asaltan demasiados pensamientos y dudas y se te llena la mente, o crees que vas a hacer alguna tontería llevado por la emoción, de realizar, por ejemplo, 3 inspiraciones profundas.

Además, si acompañas estas respiraciones con pensamientos tranquilizadores como “todo está bien”, “esto también pasará” puede realmente ser muy efectivo.

Resérvate el poder de tranquilizarte o motivarte a ti mismo cuando más lo necesitas.

7. Confía y cuida tus estímulos

Confía. Muchas veces llenamos la mente de preocupaciones acerca de cosas que nunca van a pasar porque nos cuesta lidiar con la incertidumbre y nos da miedo.

Confía que las cosas saldrán bien, no te “pré-ocupes” de lo que todavía no ha pasado. Confía en tu capacidad de respuesta ante la incertidumbre. Somos más capaces de lo que normalmente nos creemos.

Cuida los estímulos si percibes que hay algo que te lleva a pensar demasiado o te agobia.

Por ejemplo, estoy segura de que hay músicas que te hacen sentir calmado y tranquilo y otras que te alteran. Lo mismo con ambientes, imágenes, personas, etc.

Se trata de elegir o seleccionar, en general, aquellas cosas que te hacen sentir bien y tranquilo y evitar estímulos que te hacen sentir incómodo, nervioso o estresado, cuidando lo que oyes y ves.

8. Haz una cosa de cada vez

La dispersión mental puede ser una causa de una mente inquieta. Si además le añadimos una dispersión física el resultado puede ser bastante poco tranquilizador.

Dedícate a una cosa de cada vez. La mente no está hecha para gestionar tareas.

Apunta tus tareas pendientes y haz una de cada vez. La mente necesita cierto tiempo para empezar a concentrase y si al cabo de ese tiempo empiezas otra cosa nunca lo hará. Así que aprovecha para sumergirte en tus tareas.

Asignarte un tiempo en cualquier tarea te ayudará a centrar tu mente en la tarea y en el momento presente.

También te puede ayudar asignarte un tiempo para, por ejemplo, estar en las redes sociales o contestar a tus correos para evitar la dispersión mental que provocan si estás todo el día pendiente de ellas.

9. Revisa tus creencias

Tal como comenta Eduardo en su libro “Mente déjame vivir”, libro que te recomiendo encarecidamente, si tus creencias no son potenciadoras es probable que te estén limitando, jugando una mala pasada o contribuyendo a un malo diálogo interno.

Por ello es tan importante que las revises. Además, te permiten ampliar tu pensamiento.

Dime que te preocupa y ahora piensa dos o tres verdades acerca de ello. Observa estos pensamientos, son tus creencias. ¿Son reales? ¿Cómo las puedes ampliar o cambiar? ¿Cómo puedes al menos cambiar el lenguaje?

Por ejemplo supongamos que tienes un problema con un amigo que te está quitando el sueño. Es importante descubrir “tus verdades” y valores acerca de la amistad, como por ejemplo:

  • ¿Qué es para ti la amistad?
  • ¿Qué es para ti ser un buen amigo?

También es probable que en estas verdades te encuentres con algunos valores, emociones que son realmente importantes para ti.

Por lo que puedes preguntarte:

¿Qué valores tuyos estás aplicando y que valores van en contra tuya?

Otra cosa que puedes probar es pasar tu pensamiento por un filtro que tenga uno de tus valores. En mi guía acerca de Cómo pensar mejor de uno mismo te cuento cómo hacerlo desde el amor.

¡Pruébalo! Cuando te asalte algún pensamiento que te esté alterando piensa ¿y si pudiera pensarlo desde mi valor (el amor, la felicidad, la compasión por poner ejemplos)? ¿Pensaría de la misma forma?

El autoconocimiento y la autoindagación son esenciales para poder cambiar tu pensamiento y calmar tu mente pero para ello hace falta un poco de consciencia: saber escuchar esos pensamientos y saberse escuchar a uno mismo.

Otras cosas que suelen funcionar también muy bien son el cambio de postura corporal y la práctica de la gratitud. La gratitud te ayudará a tranquilizarte y a la vez a entrenar tu mente a centrarse en lo bueno.

Espero que te haya servido y cuéntanos en los comentarios que te funciona mejor para calmar tu mente. ¿Conoces alguna otra técnica?

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