PODCAST EDUARDO LLAMAZARES

 

1. CÓMO SUPERAR EL INSOMNIO – Podcast

¿Tienes épocas en las que te cuesta dormir bien? ¿Sufres insomnio y ya no sabes qué hacer? Hay información útil sobre higiene del sueño, pero en este post quiero hablarte además del posible origen de tu dificultad para dormir. ¿Te atreves a investigarlo? 

Te doy la bienvenida a este nueva entrega del podcast Mente, ¡déjame vivir! 

Puedes leer todo el artículo, y después escuchar el episodio directamente pulsando justo aquí abajo, en el botón naranja donde dice «Reproducir». También lo encontrarás en Spotify y Itunes. 

 

Lo primero que has de saber respecto a tu insomnio es si hay un origen médico que justifique tu insomnio. Si es algo que te acompaña desde hace tiempo, es conveniente que sea revisado por un médico. Hay temas endocrinos y digestivos que pueden afectar a la calidad del sueño. 

En este post te voy a hablar de ese insomnio producido por preocupaciones y situaciones que hacen que tu mente esté más hiperactiva que de costumbre. 

2. El peligro de las personas muy mentales.

 

En realidad, había sacado la conclusión de que mostrar mis sentimientos era “peligroso”. Así que mi mente se había acostumbrado a ser muy reflexiva, mezclar pensamientos del pasado con predicciones del futuro, imaginar lo que los demás podían estar pensando, cómo reaccionarían… En realidad, ser muy mental era una máscara que me alejaba del dolor que me producía sentir mis emociones.

¿Y qué emociones eran esas que tanto temía? Es muy posible que algunas te suenen: miedo a ser criticado, rabia por sentirme diferente, tristeza por no poder disfrutar como los demás, miedo a la soledad…

Este patrón “muy mental” desembocó, unos años después, en varias etapas de insomnio y ansiedad. Si te identificas como una persona muy mental, es posible que conozcas de cerca de lo que estoy hablando.

 

3. Calidad de sueño y calidad de vida

 

Son muchas las personas que tienen, de forma recurrente, problemas para dormir. La mayoría de mis clientes tienen dificultad para dormir y frenar su mente. Lo más curioso es que, en un principio, no le dan importancia al hecho de dormir mal.

Nos pasa a todos; tendemos a acostumbrarnos y aceptamos como normales situaciones que no lo son. Tener, durante más de unos días, dificultad para conciliar el sueño, o despertarse demasiado pronto, no es normal.

Tu cuerpo necesita descansar, para recuperar su energía y regenerarse tras el desgaste de todo el día. La calidad del sueño incide directamente en la calidad de tu vida. Y viceversa: cuanta más calidad de vida tengas, mejor dormirás.

 

4. Higiene del sueño

Lo primero que debemos conocer son algunas pautas que pueden ayudarnos a dormir mejor. Sobre todo es importante que detectes si estás haciendo algo que dificulta ese descanso que necesites. Es muy posible que no solucione tu insomnio, pero es seguro que te ayudarán a conectar contigo y con tu problema desde una actitud mucho más constructiva que la estrategia de dejar pasar los días. Tener la sensación de que no puedes hacer para tu insomnio lo incremente aún más, ya que facilita que aparezca, al acostarte, el miedo a no dormir

Si tu mente está muy activa durante el día, y no ha tenido períodos de descanso, es muy posible que llegues a acostarte con más revoluciones de las necesarias. Aplicar estas ideas de higiene del sueño te ayudará a ir bajando revoluciones. Sin embargo, no olvides que es imperativo que detectes por qué vives con tanta hiperactividad mental, y por qué te cuesta tanto introducir cambios en tu vida para resolver este tema. Más adelante comentaremos esto. 

  1. Vive un ambiente de descanso antes de acostarte. Para progresar hacia un sueño profundo, es conveniente que hagas una descenso gradual de tu actividad mental. Si ves una serie de tensión y asesinatos justo antes de acostarte, es muy probable que tu mente siga a muchas revoluciones. 
  2. Crea una rutina para las últimas horas de tu día. Cena algo ligero, acostúmbrate a no mirar el móvil y a dejar los mensajes y mails para el día siguiente, y disminuye tu exposición a luz. Si puedes ir a dormir siempre a la misma hora, mejor que mejor. Es como tu horario de trabajo: ¿llegas tarde al trabajo? Acostúmbrate a que dormir tiene la misma importancia que esas otras actividades que haces y a las que no llegas tarde. 
  3. Asocia tu momento de ir a dormir con alguna acción concreta. Puede ser leer unas páginas de un libro que nada tenga que ver con tu profesión. O aplicarte alguna crema facial o corporal. Encender una vela, un incienso, o  hacer una meditación de un minuto. Todo aquello que represente amor hacia ti mismo y autocuidado estará creando conexiones neuronales que favorecerán tu sensación de seguridad y paz interior. 
  4. Cuida el entorno donde duermes. Si puedes evitarlo, evita trabajar en el mismo sitio donde duermes. Trata de que sea únicamente tu lugar de descanso. Ver la tele, hablar por teléfono y otras actividades es mejor que las realices en otra estancia de tu hogar. Encárgate de que no entre luz al acostarte ni al amanecer, y haz lo posible por evitar posibles ruidos durante la noche. Si en ocasiones escuchas ruidos externos a tu domicilio, trata de probar a dormir con tapones; puedes encontrar una gran diferencia.

  5. Entrena tu mente para el descanso. Para ello, utiliza alguna relajación o meditación guiada. En internet encontrarás muchos vídeos con diferente voz y diferente duración. Ve probando hasta que encuentres la que más te guste.

  6. Haz algo proactivo. Si comienzas a hacer algo diferente, estás enviando un mensaje a tu mente de que estás queriéndote ocupar de tu problema. Estás buscando soluciones. Y eso ayudará mucho. Mi consejo es que, antes de acostarte, dediques unos minutos a escribir aquello que te preocupa, tus inquietudes y tareas para el día siguiente o para el futuro. Dejarlas escritas antes de acostarte ayudará a que tu mente sienta que están controladas, y que no tiene que estar haciendo el esfuerzo de tener esas ideas continuamente en activo. Cuando tu mente se active durante la noche, recuérdate a ti mismo que ya lo tienes por escrito, que está todo en orden y que poco a poco irás resolviendo todo lo que tienes que hacer, como has hecho otras veces. 

  7. Otras ayudas: aceites esenciales de lavanda en tu cuerpo o en la almohada o infusiones relajantes bien merecen que las pruebes. Recuerda que son una forma de demostrarte amor y auto-cuidado.

 

5. Conformismo versus aceptación

 

Es normal tener épocas de más preocupación, estrés, y que algún día nos cueste más dormir. De hecho, no es bueno preocuparse por ello. Sin embargo, enlazar días y días durmiendo mal no es normal.

Cuando esto ocurre, llega un momento en que, inconscientemente, tomamos una decisión:

  • nos conformamos con el insomnio y esperamos a que llegue una temporada mejor, o
  • aceptamos que tenemos un problema que empeora nuestra calidad de vida, y que depende de nosotros que se alargue más o menos.

Son dos estrategias parecidas, pero con una importantísima diferencia. El conformismo nos mantiene en la misma situación, esperando a que la solución llegue de afuera. Sin embargo, la aceptación nos hace ser conscientes del reto, entender las repercusiones, y buscar la solución, sabiendo que está en nuestras manos, y en nuestra mente, poder hacer algo para resolver la causa de ese insomnio.

Yo estuve mucho tiempo utilizando la estrategia, inconsciente, del conformismo. Empecé por tomar infusiones, escuchar relajaciones guiadas y, por último, tomar pastillas para dormir. Me había conformado con que el insomnio formara parte de esa época de mi vida. Entendía que el motivo de mi insomnio era que estaba más estresado, que yo era una persona muy nerviosa, y que era “normal” que tuviese épocas así. Por ello, buscaba soluciones fuera de mí; pensaba que lo único que podía hacer era esperar a que los problemas de mi vida se fuesen resolviendo poco a poco, y confiar en que las pastillas hiciesen su efecto.

 

5. Encontrar el mensaje del insomnio

 

Una vez que aceptas que tu dificultad para dormir es un problema que necesita de tu implicación para ser resuelto, lo primero es encontrar lo que podríamos llamar “el mensaje” de ese insomnio.

Cada síntoma que tenemos tiene una explicación, una causa que lo origina. Puede ser una causa física, emocional, bioquímica… En el caso del insomnio podría ser un origen médico, como un problema a nivel hormonal.

Sin embargo, en la mayoría de las personas con dificultad para dormir no se encuentra un origen clínico. La causa de esa dificultad es un estrés mental, producido por la forma en la que filtramos nuestra realidad o el futuro que nos imaginamos.

Tener insomnio implica que tu mente no se permite entrar en un proceso de descanso. Por tanto, el mensaje que tiene el insomnio sería la respuesta a esta pregunta:

  • ¿para qué quiere mi mente que me mantenga despierto? ¿Qué “peligro” está observando mi mente?

Quizá tu mente es muy perfeccionista y en tu vida no estás consiguiendo el nivel de perfección que necesitas, por lo que tu mente interpreta, a nivel inconsciente, que no mereces “tanto” descanso como en otras épocas porque te pueden criticar, echar del trabajo…

O quizá tienes un patrón de autoexigencia, según el cual te haces responsable no sólo de las cosas que haces tú, sino también de la felicidad de otros y del resultado de los proyectos en los que tú colaboras de alguna forma.

Otra opción es que te hayas preocupado siempre más por los demás que por ti, y cuando, por cualquier circunstancia, comienzas a plantearte tu vida, te das cuenta de que no sabes qué hacer. En ese caso tu mente te ordena, inconscientemente, dedicar tiempo a pensar y encontrar soluciones a esa situación de incertidumbre e insatisfacción.

 

6. Descubrir las incoherencias: primer paso para resolver tu insomnio. Ejemplo personal.

 

Si llevas un tiempo sin poder dormir bien es que existe una incoherencia entre lo que tu mente te pide y lo que realmente tu esencia, tu parte más auténtica, necesita.

Por ello, el primer paso para resolver tu insomnio es descubrir el conflicto entre tu mente subconsciente y tu esencia. Tu mente subconsciente, que es la mayor responsable de tus decisiones, tiene unas necesidades que están basadas en lo que aprendiste en tu infancia y adolescencia. En aquellas situaciones que vivías con intensidad emocional, y que fueron determinando lo que para ti era importante y lo que necesitabas.

Sin embargo, tú eres mucho más que tu mente subconsciente y toda esa información almacenada que trata de protegerte y evitar que vuelvas a sufrir por cosas que ya sufriste en el pasado.

Te cuento mi ejemplo, por si te ayuda. Una de las etapas en las que sufrí insomnio fue cuando había aprobado una oposición y ya tenía un trabajo para toda la vida. Mi mente subconsciente me había llevado a estudiar esa oposición porque tenía una necesidad de seguridad: yo tenía la creencia, heredada, de que para vivir bien había que tener un sueldo fijo para toda la vida, recibido de una empresa estable.

Sin embargo, mi esencia necesitaba variedad. Yo sentía que quería conocer más mundo, más personas, experimentar nuevas cosas, aprender y aportar más de lo que iba a poder hacerlo desde el puesto que había conseguido. Esa incoherencia entre mi “ser” y mi “tener” me llevó a una situación en la que necesité medicarme para tratar de calmar mi mente y dormir mejor. No sabía que, a parte de los medicamentos, había algo que yo podía hacer. Cuando resolví esa incoherencia fue cuando mi mente se permitió descansar y mi salud y mi vida comenzaron a mejorar.

Ahora te animo a que dediques unos minutos a un autoconocimiento. Tanto si tienes insomnio ahora, como si duermes bien, pero has tenido alguna época con dificultad para dormir, te invito a que reflexiones sobre estos tres aspectos:

  • ¿Para qué quiere tu mente que te mantengas despierto?

Quizá para que hagas más cosas, pienses más estrategias… para cumplir con las expectativas de otros. O quizá para encontrar una solución a algo que te da miedo que ocurra. O tal vez para que encuentres la forma de hacer justicia y poder así expresar esa rabia que sientes.

  • ¿Qué parte de tu esencia has descuidado o protegido durante mucho tiempo y ahora está reivindicando su importancia? ¿Qué estás soportando en tu vida que realmente no va con tu esencia?

Analiza cuántos “tengo que”, “debería…”, “me encantaría, pero…” utilizas en tu día a día.

  • ¿Por qué el futuro que imaginas, de seguir como hasta ahora, no te aporta calma y tranquilidad mental?

Recuerda que siempre puedes cambiar aquello que te hace daño. Si no se puede cambiar la situación, sí se puede cambiar la forma en que interpretas esa situación y la respuesta que das ante ella. Haz un listado de los pasos podrías dar para ir ganando más coherencia entre tu parte más racional y tu parte más auténtica, más emocional.

Y ahora, te dejo que escuches el podcast y, si te apetece, nos compartas qué te ha aportado, si te ha gustado, y si te apetece que hable de algún tema en concreto. Y no puedo dejar de recordarte que si tienes una mente que no te deja vivir, nada mejor que leer mi libro Mente, ¡déjame vivir!, donde encontrarás todo lo que necesitas para fortalecer una mentalidad saludable que te ayude a sentirte mejor y mejorar tu calidad de vida. (Saldrá a la venta de nuevo el 1 de octubre, en Amazon y en las grandes librerías de España). 

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