Insomnio por problemas de pareja… ¡no es tan raro! ¿Te ha pasado que te has acostado tras haber discutido con tu pareja y no podías dormir? ¿O quizá con ganas de decirle algo pero no te has atrevido y lo has rumiado en tu mente durante largos y tensos minutos antes de dormir?

El amor es muy bonito, pero también tiene una parte que nos cuesta un poco: la parte que nos hace crecer. Es como si fuese “el motor” del amor. Quizá no sea la parte más bonita, pero sí tiene una gran función: nos permite conocernos mejor y aprender a valorar y entender a nuestra pareja.

sueño pareja

 

1. ¿Por qué tu pareja te puede quitar el sueño?

Tener una relación de pareja supone matricularse en una exigente escuela de crecimiento personal. Si queremos disfrutar de una sana relación de pareja, debemos superar ciertos obstáculos internos. Algunos de ellos son:

  • Miedo a mostrar nuestras parte más oculta: inseguridades, complejos, traumas…
  • Contrastar nuestras creencias y hábitos con los de nuestra pareja, valorándolos desde una perspectiva diferente.
  • Aceptar que somos vulnerables, que a veces necesitamos dejarnos querer; aceptar que tenemos nuestros puntos débiles.
  • Adaptarnos a la evolución de nuestra pareja, y vigilar nuestra autoestima en función de los cambios que se van dando con el tiempo.

Nada de esto nos ocurre si estamos solteros, o si estamos en una relación en la que no buscamos altos estándares de bienestar. Simplemente no necesitaríamos afrontar estos retos (afrontaríamos otros, también muy valiosos para nuestro crecimiento).

2. Insomnio por problemas de pareja

La pareja es uno de los principales protagonistas de las rumiaciones mentales: esos pensamientos repetitivos que se instalan en tu mente y no puedes frenar, y que por mucho que intentes, no encuentras solución y hacen que cada vez la pelota se haga más grande. Esto ocurre sobre todo en las personas altamente sensibles y reflexivas, entre las que me incluyo.

Las personas que somos así nos fascinamos al ver cómo nuestras parejas tienen la capacidad de pasar página tras una discusión o un disgusto. Se acuestan y, en seguida, concilian el sueño. Esto no quiere decir que no les importe o no les preocupe la situación que se está atravesando. Lo que ocurre es que su mente procesa la información de una forma diferente a la nuestra.

Si has tenido una discusión con tu pareja, o tienes un tema que quieres (o debes) hablar con ella, pero no lo has hecho aún, es muy posible que esa noche no descanses bien. Al día siguiente te despertarás con menos energía de lo habitual. Tu estado de ánimo, tu concentración y tu actitud ya no serán lo mismo.

2.1. Dormir mal sí importa

Muchas veces ni le damos importancia. Aceptamos que dormir mal esos días es un precio que tenemos que pagar por estar en una relación y ser como somos. Es frecuente que terminemos culpándonos por nuestra forma de ser. Casi que dormir mal es un precio justo a pagar por tener ese pequeño y agotador defecto de ser ¡muy mentales

Pero, ¿te das cuenta de que este proceso mental sí tiene repercusiones? No sólo por el hecho de dormir peor esa noche. Sino, sobre todo, porque en tu mente estás creando un mensaje de que tu bienestar se puede posponer. Es como si no merecieses sentirte a gusto por ser como eres. Estás permitiendo que tus miedos se antepongan a tu bienestar.

3. Origen de tanto estrés interior

Te preguntarás, ¿por qué actuamos así, posponiendo nuestro bienestar? La única respuesta, que engloba muchas opciones es el miedo

Reflexiona sobre con cuál de estos miedos te identificas más:

  • … a irritar a mi pareja.
  • … a que mi pareja crea que me estoy volviendo loco/loca.
  • … a que se piense que soy más débil de lo que ya cree.
  • … a que sufra por mi culpa.
  • … a que sospeche que algo va mal y se encierre en sí mismo.
  • … a no saber/poder explicar por qué siento lo que siento.

Si cuando tienes que abordar un determinado tema con tu pareja tienes alguno de estos miedos, es normal que tu mente asuma que estás en una situación de “peligro”.

Debido a la increíble relación mente-cuerpo, esta idea de “peligro” en tu mente hace que tu cuerpo no pueda desactivar los mecanismos de estrés y relajarse lo suficiente como para tener un sueño reparador. De cómo mejorar la mentalidad para evitar este estrés auto-impuesto, hablo a fondo en el libro que estoy a punto de publicar (apúntate aquí para que te informe del lanzamiento).

4. Causas concretas por las que tu pareja te quita el sueño

Cada persona somos un mundo, pero es cierto que, en algunas cosas, no nos diferenciamos tanto. Te presento aquí algunas de las causas más frecuentes que he observado en mí y en mis clientes. Evalúa si te identificas con alguna de ellas:

  • Mi pareja no cubre mis necesidades de:
    • Variedad: cambiar la rutina, viajar, tener nuevas experiencias…
    • Amor: sentir más afectividad, más compañía, atención, intimidad…
    • Seguridad: palabras y actos que me hagan sentirme más seguro en la relación, en mi papel en la familia, en mi figura de madre, padre, nuera…
    • Importancia: detalles que me hacen sentir importante para él/ella, que demuestren su implicación en el progreso de la relación, del proyecto común…
  • Conflicto, no analizada abiertamente, en cuanto a los valores:
    • Uno valora más la comodidad y otro la variedad.
    • A uno le gusta más la libertad e independencia y el otro la convivencia
    • Uno aprecia más el sexo y el otro el afecto
  • Creencias sobre la pareja que entran en conflicto:
    • Cada uno tiene opiniones diferentes sobre temas como el romanticismo, los hijos, los celos, el sexo… y no se habla abiertamente.
    • Cada uno tiene creencias que elaboró en su etapa de crecimiento, en función de la relación que tenían sus padres, y no están abiertos a replantearse esas creencias.

5. Mejora tu insomnio y tu relación de pareja empezando por ti

Como imaginarás, la solución pasa por mejorar la comunicación en la pareja. Es de sobra conocido que, sin una buena comunicación, sincera y asertiva, la pareja puede convertirse en una fuente de sufrimiento.

Sin embargo, a mí me gustaría hacerte ver un paso previo. Antes de exponer lo que sientes y lo que opinas, te invito a que te hagas estas preguntas:

  • ¿De dónde, cuándo, quién… surge ese miedo que he identificado antes?
  • ¿Conozco cuáles son mis necesidades y cómo han de cubrirse para sentirme bien con mi pareja? ¿Se las he comunicado?
  • Mis valores y mis creencias sobre la pareja, ¿los tengo claros? ¿están actualizados, o son los que aprendí en mi familia de origen, en el colegio..? ¿Estoy abierto a valorar otras opciones?
  • ¿Qué parte de mi mentalidad tengo que trabajarme yo para que no siga interfiriendo en nuestra relación: autoestima, toma de decisiones, inseguridades, culpabilidad…?
  • ¿Estoy dando el 100% para evitar que estos temas generen conflicto en nuestra relación? ¿Qué acciones concretas puedo hacer hoy para ser más auténtico en mi relación? 

Ahora te invito a que pienses sobre ello y escribas tus reflexiones y el plan de acción para ir cambiando aquello que depende de ti: tu mentalidad. Dentro de 7-10 días, puedes volver a consultarla e ir apuntando qué has ido haciendo para ir resolviendo aquellos aspectos que tú hayas decidido que son prioritarios. 

6. Vídeo resumen

De momento, cuéntame. ¿Te suenan estas reflexiones que he compartido contigo? ¿Crees que exagero, o quizá se me ha olvidado comentar algo que crees que es importante? Puedes comentarlo aquí en los comentarios, y hablaremos sobre ello. ¡Gracias!