¿Te has dado cuenta de que consigues antes tus objetivos si te apoyas en otras personas? ¿Te das tiempo para disfrutar de lo afortunado que eres por tener cerca a esas personas  que te han ayudado a conseguir tus logros? 

Las personas muy mentales tendemos a encadenar una tarea con otra, un proyecto con otro. Nos cuesta pararnos, y si lo hacemos, tendemos más a buscar defectos y cosas a mejorar, que a sentirnos bien por lo que hemos conseguido.

Y si andamos un poco flojos de autoestima, nos cuesta mucho reconocer y agradecer el trabajo de otros, la inspiración que nos han aportado y lo bien que nos ha venido su apoyo, directo o indirecto.

Yo durante años fui mucho mejor para criticar que para realzar las virtudes de mis profesores, amigos, compañeros de trabajo… Tendía a compararme, y como desde mi punto de vista siempre salía perdiendo, utilizaba la crítica como mecanismo de defensa para no salir tan mal parado. No era mala persona, ¡de verdad!: era un proceso totalmente inconsciente. En esos momentos no lo sabía, pero ahora puedo reconocer que mi baja autoestima me estaba perjudicando en mis relaciones.

LA IMPORTANCIA DE AGRADECER

Las personas muy mentales, que somos muy analíticas, tenemos facilidad para realizar críticas, sean constructivas o destructivas. No somos tan malos, y las principales críticas destructivas las solemos dirigir hacia nosotros mismos. ¡Somos nuestros peores jueces!

La crítica es un patrón mental aprendido. Esto significa que es un proceso que está muy fortalecido en nuestro cerebro, que se activa con facilidad, porque lo hemos utilizado durante mucho tiempo. Pero también significa que se puede modificar. Y… ¿por qué modificarlo?

Cuando criticamos algo o a alguien estamos entrenando a nuestro cerebro a ver la parte negativa y las carencias. ¡Algo nada saludable para nuestra mentalidad! Una gran ayuda para ir reduciendo este patrón tóxico es adquirir el hábito de sentir agradecimiento por todo aquello que otras personas nos aportan. En el libro que pronto voy a publicar te contaré más sobre estos patrones tóxicos que tanto daño nos van haciendo poco a poco.

SALIR DE LA ZONA DE CONFORT: No hacen falta grandes hazañas

Por eso estoy escribiendo este artículo. Porque este tema me saca de mi zona de confort, y eso me hace crecer. Mi tendencia natural no es la de mostrar gratitud en público. Durante años tuve la creencia de que si tenía algo que agradecer era porque había necesitado ayuda, y eso significaba que yo era débil.

¿Cómo te quedas? 

Así que, tras un año preparando mi proyecto de ayudar a personas a sentirse mejor con ellas mismas y con sus vidas, y tras haber empezado a tener resultados de los que me siento muy orgulloso, ha llegado el momento de agradecer públicamente a aquellas personas que más me han ayudado en este proceso. Desde mi más sentida emoción de gratitud, a todos ellos: ¡Gracias!

Armando Dalverny. 

Tambaleó mis cimientos. Me mostró mis máscaras y mis fortalezas. Supo hacerme ver cómo actuaba, cómo pensaba, y por qué era incapaz de salir de mi insatisfacción vital. Me transformó tanto con su Coaching kinesiológico, que decidí aprender su método para poder ayudar yo a mis clientes. Ha sido un gran maestro y el motor de arranque de mi nueva forma de vivir, tanto personal como profesionalmente.

María Mikhailova

Con ella pude descubrir mis talentos y mi verdadera vocación. Su curso Mailcoaching fue básico para tomar una decisión que ya no tenía vuelta atrás: darme la oportunidad de ayudar a más gente de la que ayudaba, y hacerlo de una forma más global. Mi propósito era aportar la solución, que yo había encontrado, a personas que estaban sufriendo lo que yo había sufrido: insomnio, ansiedad, somatizaciones…

María, aparte de hacerme ver que merecía perseguir ese propósito, también fue, y sigue siendo, un ejemplo de profesionalidad, cercanía e integridad.

Mónica Fusté.

Toda mi experiencia profesional, como fisioterapeuta y como coach, había sido cara a cara con mis clientes. Me costaba muchísimo imaginarme trabajando en el mundo on-line. Sin embargo, eso era lo que quería: hacer llegar a mucha gente mi mensaje, y que pudiesen realizar sus procesos conmigo.

Mónica me guió magistralmente en aquella fase de crear una nueva mentalidad emprendedora, me ayudó a vencer miedos y a aprender a trabajar de una forma totalmente diferente a la que estaba acostumbrado. Sin ella me hubiera quedado estancado en el miedo a mostrarme y en el bloqueo del perfeccionista.

Tino Fernández.

Su llegada a mi vida supuso una revolución interior. A parte de aprender una metodología que me ayudó muchísimo con mis clientes, también tuvo una gran repercusión en mi vida personal. Con él y sus formaciones he aprendido muchísimo, pero si tengo que destacar algo sería su formación de Coaching para parejas: “Amor sin límites”.

Era un tema que a nivel personal necesitaba trabajar, y su evento presencial intensivo transformó mi manera de entender y vivir las relaciones. Tino es un auténtico transformador de vidas.

Ana Libélula  &  Séfora Bermúdez

Ellas han sido las últimas de este año en sumarse a esta lista de personas que despiertan mi emoción gratitud. La formación de marketing que he realizado con ellas me ha permitido enfocarme en determinar a quién quiero ayudar y cómo hacerles llegar todo lo que puedo ofrecer. Su honestidad y entrega han conseguido reconciliarme con el aspecto que más me costaba de mi proyecto: ofrecer mis servicios. 

Mis compañeros de la Academia de Coaching Estratégico.

Hace casi dos años que entré en esta Academia, y encontré a personas con las que tenía muchas inquietudes y retos en común. Mis patrones habituales me hubieran llevado a no abrirme mucho, no compartir demasiado y, simplemente, aprender el contenido por el que había pagado.

Sin embargo, este grupo de personas maravillosas hizo, y continúa haciendo, que salga de ese patrón, que es tan limitado si lo comparas con todo lo que se puede recibir cuando te abres a un grupo. De verdad que han sido una fuente de inspiración, de apoyo y de ilusión continua. Siento realmente la verdad de aquel proverbio africano que dice: “Si quieres ir rápido, camina sólo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”.

Como imaginarás, hay muchas más personas que me han acompañado, ayudado, y por las que siento gratitud. He querido resaltar aquí las que más lo han hecho a nivel profesional.

Pero aún falta alguien. Eres tú. Quiero agradecerte a ti, lector de mis artículos, por estar ahí. Tú también me haces sentir gratitud cuando me envías un email, compartes algún artículo, o simplemente por leer mi blog y permitirme hacerte reflexionar sobre cómo influye el manejo de tu mente en tu calidad de vida.

Gracias desde el corazón. A todos.

Un abrazo,

Eduardo.