¿Qué opinas de las imágenes que se ven estos días en los informativos, prensa… sobre el orgullo gay? ¿Crees que, en los tiempos que corren, ya no tiene sentido seguir celebrando el Orgullo Gay

orgullo gay

En este artículo voy a exponer los que, para mí, son los motivos por los que sigue siendo necesaria esta celebración.  

Para empezar, te cuento que puedo hablar en primera persona porque llevo unos 16 años viviendo estas fechas como algo importante para mí.

Recuerdo el primer año que me desplacé desde Santander, donde vivía, hasta Madrid, para celebrar ese fin de semana. En mi entorno, sólo una amiga sabía que viajaba por ese motivo. En Madrid ya tenía algún amigo, y era una enorme liberación poder disfrutar de una fiesta así.

Hasta entonces, las rutinarias noches de los sábados, en el armario, me habían hecho creer que yo nunca podría disfrutar de bailar, reír y compartir mis sentimientos más profundos como lo hacían mis amigos y amigas heterosexuales.

Sin embargo, a pesar de acudir al Orgullo, la liberación no era completa. Siempre estaba la sensación incómoda de estar haciendo algo que no se debía conocer. ¿Qué iban a pensar mis compañeros de trabajo, mis padres, mis amigos, si me veían allí? Recuerdo que estaba muy pendiente de las cámaras de televisión que grababan la manifestación. ¡Flipa! (En aquellos años ya empezaban a cubrirlo en los informativos nacionales).

Mucho han cambiado los tiempos, y la sociedad, desde entonces. Por eso, hay mucha gente que opina que ya no hace falta este día de manifestarse en las calles y organizar semejante movida en el centro de las grandes ciudades de todo el mundo.

Por eso quiero aportar un poco de luz a este tema. Y lo quiero hacer desde un enfoque emocional. ¿Por qué? Porque detrás de cada decisión que tomamos las personas, hay unas emociones que las justifican.

 

1. Emociones relacionadas con la celebración del Orgullo Gay

Tanto las personas que organizaron la primera manifestación del Orgullo Gay en Nueva York, en el año 1969, como las que acuden hoy en día, han vivido estados emocionales lo suficientemente intensos como para acudir a esta cita y celebrar, observar, bailar… o, simplemente, compartir.

Diría que, las principales emociones que se repiten, son cuatro:

  • Miedo. Sí, durante años, sobre todo durante las primeras décadas de vida, la mayoría de las personas lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (a partir de ahora, LGTB), han sentido miedo. Miedo a ser ellas mismas. Miedo a ser criticados, humillados, juzgados… por el simple hecho de sentirse diferentes a lo que se esperaba de ellos.
  • Tristeza. Mucha tristeza, sobre todo en la adolescencia y primeros años de juventud. Y es que la tristeza aparece cuando has perdido algo. Y muchos sentíamos que habíamos perdido el derecho a ser felices, a disfrutar del amor de otra persona, a poder crear una familia como nuestros amigos…
  • Rabia. Por la injusticia que supone que muchas personas de la sociedad en la que te ha tocado vivir no estén preparadas para aceptar algo tan sencillo como es la diversidad. Esa rabia se multiplica en el interior de cada uno por no poder expresarla, por no poder compartirla y por recibir muchas pistas que te indican que, en el fondo, perteneces a una minoría y que esa minoría es “oscura”, “promiscua”, “débil”…
  • Y la última emoción, y la más importante… 

2. La emoción “orgullo” que justifica el día del Orgullo Gay.

Ojo, que no hablo de ego. Hablo de orgullo como emoción. Esa emoción que se siente cuando uno ha hecho algo desde su esencia, algo en lo que se ha involucrado y ha puesto su empeño y su autenticidad.

Sí, seguro que lo has sentido cuando has entregado un trabajo bien hecho, has creado un regalo que te gusta, o has cocinado un plato que te ha salido bien.

Esta emoción aparece cuando has puesto tu esencia y has creado algo que lleva algo de ti.

En relación al tema que nos ocupa, el orgullo que sentimos esas personas que celebramos este día surge porque también hemos creado algo desde nuestra esencia. Y es una nueva forma de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.

Ten en cuenta que durante años no lo hacíamos. Había algo que escondíamos. Y cuando descubres que ese algo no hace falta esconderlo, que no es malo, y que puedes crear cada día de tu vida desde tu autenticidad, eso es gran liberación.

Cuando comienzas a vivir así, sientes ese orgullo de estar creando una vida sin limitaciones. Porque las limitaciones ya no te las pones tú. Podrán venir de otros, pero ya no te limitirán tanto.

Y sí, aunque tengas tus dudas, esas limitaciones siguen existiendo: todavía hay jefes homófobos, empresas homófobas, padres que rechazan a sus hijos LGTB, personas que dan palizas a gays… Y no, no te engañes, no hay que irse a otros países; sigue pasando muy cerca de tu casa.

 

3. Consecuencias de la celebración del Orgullo Gay

Las que se producen en muchas personas ajenas al mundo LGTB se pueden resumir en una: el juicio.

Sí, a raíz de ver esas imágenes tan “exageradas” en los medios de comunicación, aparece mucho juicio. ¿Cómo se atreven a vestirse así? ¿No pueden bailar de una forma menos exagerada? ¿Por qué se tienen que besar en público?

Yo mismo, durante muchos años, también juzgaba a los asistentes que veía más “excéntricos”. Quería que todo el colectivo LGTB normalizase todo como yo lo intentaba hacer. Se me olvidaba que cada uno siente de una forma y se expresa de una forma. Y que todas esas formas, si no hacen daño a nadie, son válidas.

Pero también hay otro tipo de consecuencias, más positivas:

  • Aumenta la visibilidad del colectivo LGTB. Esto implica que si hay alguien viviendo con sufrimiento su homosexualidad, puede ver que hay otra forma de vivir esa realidad, y que no son tan pocos como los que él o ella se imagina. Sólo esto ya es una gran motivo para continuar realizando este evento.
  • Permite disfrutar de emociones muy enriquecedoras como la alegría y el amor a personas que en su día a día las tienen más limitadas. Tanto miedo, tristeza y rabia han creado vicios emocionales de los que cuesta liberarse. Así que un poco de compensación viene muy bien. Todos sabemos que ej
  • Recuerda a toda la sociedad que hay gente que lo ha pasado muy mal por este tema, y que es labor de todos evitar que las nuevas generaciones puedan sentir esa discriminación por ser “diferentes”.
  • Aumenta la consciencia de que todos somos diferentes, y que desde el juicio y la crítica sólo ponemos barreras a la libertad y creatividad individual.

4. Conclusiones

He querido escribir este artículo porque sé muy bien la importancia que tiene permitirse vivir desde la esencia, y permitirse sentir el orgullo de ser como cada uno es. No sólo lo he vivido en mí, también lo veo a diario en las personas a las que acompaño, desde el coaching, a romper con sus bloqueos y sentirse mejor con ellos mismos.

Lo sé. La mayoría de las personas nos hemos sentido diferentes en nuestra infancia. Y la mayoría hemos tratado de adaptarnos a lo que se esperaba de nosotros. Quizás las personas LGTB lo hemos tenido que hacer durante más tiempo y en más áreas de nuestra vida. Pero la buena noticia es que se puede mejorar. No debe ser algo que nos marque para siempre. Es cuestión de cambiar los patrones aprendidos

Entre todos podemos hacer que esos patrones de culpabilidad, baja autoestima, autoexigencia,… no sigan apareciendo en los jóvenes de nuestra época.

Gracias por leer este artículo. Y gracias por formar parte de esa gran mayoría que cada vez practica más la tolerancia teórica de la que muchos hacen gala, pero que luego no practican. 

Un abrazo.

Eduardo.