¿Te preguntas a menudo… por qué duermo mal? Es normal que quieras encontrar una explicación. Este problema no sólo afecta a tu calidad del sueño, sino también a la calidad de tu vida. Si no es algo ocasional, te interesa mucho reconocer la verdadera razón de tu insomnio.

duermes mal

 

1. TIPOS DE INSOMNIO

Puedes encontrar mucha bibliografía en internet sobre los tipos de insomnio. Te resumo aquí las diferentes clasificaciones según:

  • La causa:
    • Externa: consumo de café, drogas, ruidos, estrés…
    • Interna: piernas inquietas, algún dolor que te impide dormir bien, patologías del sistema hormonal…
  • La duración:
    • Ocasional: sólo dura unos días
    • De corta duración: 3-4 semanas
    • Crónico: más de 3 meses
  • Por la forma en que dificulta tu descanso:
    • Insomnio de inicio: Al acostarte
    • Insomnio de mantenimiento: te despiertas una o varias veces a lo largo de la noche
    • Despertar precoz: cuando te despiertas demasiado pronto y no puedes volver a dormirte

Lo importante de estas clasificaciones es que nos ayudan a saber qué nos está pasando, cómo lo sufrimos, y qué solución podemos encontrar.

2. ¿POR QUÉ DUERMO MAL?

Si la causa de nuestro insomnio es algo externo, como un colchón de mala calidad o un exceso de sustancias estimulantes, es fácil encontrar cuál sería la solución.

Sin embargo, la mayoría de las personas que duermen mal no identifican una causa externa. Salvo el estrés.

Generalmente, comenzamos a dormir mal en épocas en las que tenemos algún problema o preocupación. Hay algún factor de estrés que provoca que nuestro organismo sienta que debe estar en alerta, y que no puede permitirse mucho descanso. Algunos ejemplos serían: mudanzas, cambio de puesto de trabajo, enfermedades de familiares…

El problema surge cuando ese factor de estrés inicial se mantiene en el tiempo y nuestro cuerpo sigue sin poder descansar bien por las noches. 

Desde mi punto de vista, el origen del problema ya no es algo externo. Cuando se nos presenta un reto en nuestra vida, lo normal es que, al principio, se active nuestro sistema de estrés para ponernos en alerta y poder encontrar una solución.

Si pasa el tiempo y seguimos estando en estrés, es que no hemos tenido la capacidad de gestionar esa situación. Y eso es debido a un conflicto en nuestra mentalidad: tenemos creencias, vicios emocionales y patrones aprendidos que nos limitan para poder gestionar esa situación y permitirnos relajarnos a la hora de dormir.

3. LOS 3 ERRORES COMUNES

Cuando no hay una causa externa o médica que justifique nuestra dificultad para dormir, deberíamos atender a ese insomnio como lo que es: un síntoma. Esto significa que no es el problema real, sino una manifestación del conflicto que existe en tu mentalidad.  El insomnio te está indicando que hay algo a lo que debes prestar atención. Y ese algo no es más que tu mente: tu sistema de interpretar lo que te pasa y de valorar tu vida.

Puede que tengas un jefe malísimo, o que tu familia está atravesando una época muy mala. O quizá lo que te pasa es que sientes que necesitas un cambio, pero no sabes por dónde empezar. En la vida nos pueden surgir muchos contratiempos y épocas de incertidumbre. Sólo si somos capaces de entender y gestionar nuestra mente podremos adaptarnos y gestionar la situación. Es la única forma de evitarnos ese estrés interior que, por algún motivo, está estimulando en exceso a nuestro sistema de estrés.

Sin embargo, en vez de profundizar en nuestro auto-conocimiento y explorar el origen del conflicto interno, tendemos a caer en estos 3 errores:

  • Pensar que el origen es externo. Al hacerlo ya damos por hecho, inconscientemente, que no podemos hacer mucho por cambiarlo.
  • Recurrir a remedios naturales o medicamentos como única estrategia que podemos hacer.
  • Pensar que cuando pase el problema todo se solucionará. La realidad es que, al cabo de un tiempo, surgirá otra situación que nos reactivará el mismo mecanismo excesivo de estrés, ya que no hemos solucionado el conflicto.

4. LA RAZÓN: TU ESTRÉS INTERIOR

Cuando una situación externa te está afectando hasta el punto de quitarte el sueño una temporada, lo que está ocurriendo es que algo está entrando en conflicto dentro de tu mente. Quizá lo que estás viviendo, o lo que imaginas que va a pasar, está en contra de tus valores, o de tus creencias. O quizá te recuerda a un hecho vivido del pasado que te supuso mucho dolor. O tal vez te genera una emoción muy recurrente en tu vida, y que aún no has aprendido a gestionar. Algunos ejemplos serían:

  • Miedo (a la soledad, a fracasar, al qué dirán…)
  • Tristeza por el pasado
  • Rabia por no haber hecho las cosas de forma diferente
  • Culpa por algo que te reprochan o te reprochas tú mismo…

Lo importante es diferenciar el factor de estrés (tu jefe, tu exceso de trabajo, tu pareja…) de tu estrés interior.

Y, ¿cuál es la diferencia?

El factor de estrés es el algo externo a ti, y puede ser compartido por varias personas. Sin embargo, tu estrés interior es la forma en la que tú, en función de tu mentalidad, respondes a esa situación que estás viviendo o imaginando.

Imagina una empresa con mucho trabajo y un jefe muy exigente. Las diferentes personas de esa empresa vivirán la experiencia de forma diferente. Y eso dependerá de cómo su mente interpreta la situación que viven. Si una persona tiene patrones aprendidos de perfeccionismo o culpabilidad, por ejemplo, sufrirá mucho más que una persona que sabe poner límites y protegerse frente a situaciones desagradables.

5. COMIENZA POR AQUÍ: 

  1. Reflexiona sobre cuál crees que es el principal motivo por el que duermes mal.
  2. Si crees que es por estrés, y tienes identificado el factor de estrés, revisa cómo afecta esa situación a tu mentalidad:

· ¿Cuándo comenzaste a detectar el conflicto?

· ¿Crees que las cosas deberían ser de otra forma? ¿Depende de ti que así sea?

· Ese factor de estrés, ¿activa tus patrones de baja auto-estima?,

· ¿Te hace sentir miedo, rabia, culpa..?

· ¿Desde cuándo te pasa eso? ¿Quizá tuviste épocas similares anteriormente?

3. Ahora, trata de reflexionar sobre cómo han influido en tu vida esos patrones o emociones, esa forma de verte a ti mismo y de valorar tus circunstancias:

· ¿Crees que si no cambias esa parte de ti podrás volver a dormir bien, disfrutar de paz interior y vivir sintiéndote a gusto contigo mismo y con tu vida? 

· ¿Merece la pena hacer un esfuerzo para cambiar aquello que te está haciendo daño? 

Si la última respuesta es sí, recuerda que hay una solución: entender y gestionar tu mente y toda la información que ha ido almacenando. En mi libro, MENTE, ¡DÉJAME VIVIR! encontrarás mucha información sobre cómo hacerlo. Apúntate aquí y te avisaré en cuanto esté disponible. ¡Los primeros lectores del libro tendréis una sorpresa

Muchas gracias, 

Eduardo.