¿Necesitas un cambio? ¿Estás en una etapa en la que sientes que algo ha cambiado en tu interior y necesitas expresarlo en tu exterior? Así estoy yo. Así que con mi ejemplo, voy a tratar de inspirarte.

Vamos a analizar las tres preguntas que debes hacerte cuando por tu cabeza ronda la idea de que necesitas un cambio…

hacer un cambio en mi vida

 

1. ¿Dónde estoy?

Parece fácil, pero no lo es tanto. Lo primero que necesitamos saber cuando iniciamos una nueva etapa, proyecto… es desde dónde partimos. Pero no vale pasar rápido por este punto. Puede ser muy doloroso, y nuestra mente subconsciente ya sabemos que quiere evitarnos sufrimiento. No se le da muy bien, pero es eso por nuestra mente consciente, que está acostumbrada a focalizarse en lo negativo, lo que nos falta, lo que nos sobra…

En mi caso: estoy en una fase en la que he descubierto que ya no quiero seguir con medias tintas. Hasta ahora me conformaba con ayudar con mis sesiones a conocidos de conocidos, gente cercana con la que ya había trabajado… Hace ya un tiempo que decidí que quería dar un paso más allá. Pero había algo que me frenaba. Ese freno es un bloqueo mental. Uno de esos que no sabes que están, y que te mantienen en tu zona de confort. Por eso no lo desenmascaramos, porque nos está protegiendo.

Así que mi punto de partida es que tengo que superar las creencias que me llevan a tener miedo a no ser suficiente. ¡Casi nada! Ese miedo aparece por un patrón de pensamiento que utiliza mi mente desde hace mucho tiempo. Como me ha servido para protegerme y no exponerme a grandes retos en mi vida, lo he ido arrastrando hasta ahora. Nos hemos llevado bien, pero ¡ya no me sirve!

 

2. ¿Cómo será mi vida si no hago ese cambio? 

En esta punto nos toca reflexionar sobre lo que pasaría si no superamos ese obstáculo que nos está limitando para avanzar. Si todo sigue como hasta ahora… ¿todo seguirá igual? La respuesta, ya lo siento, es que no. Lo que no mejora, empeora.

Si no hacemos nada, el tiempo pasa, y esto de por sí ya va empeorando nuestro punto de partida. Perdemos uno de los recursos más preciados: el tiempo. Pero no queda ahí: el otro recurso, que es la salud, también se verá afectado. Cuando estamos donde no queremos estar, nuestro cuerpo sufre las consecuencias del estrés interior que soporta nuestra mente. Uno de los primeros síntomas es comenzar a dormir mal

En mi caso: si no supero ese miedo, seguiré trabajando sólo con gente cercana a mí.  Sin embargo, no estaré cumpliendo con mi sueño de hacer llegar a mucha gente que no es necesario sufrir tanto insomnio, enfermedades y contracturas.

Si quiero hacerles llegar mis conocimientos para que consigan vivir con calma interior, autoestima y confianza en sí mismos, no puedo seguir funcionando como hasta ahora. Necesito organizar mis conocimientos, formar programas de trabajo, cursos, y ofrecerlos a la gente que quiere trabajar conmigo. Necesito hacerme visible, no esconderme en el perfeccionismo. En realidad es sólo una excusa. Y no se queda ahí, me lleva a la procrastinación: la mejor forma de mantener la ilusión de que ya estás en el camino y la frustración de no conseguirlo. 

¿Cómo darte cuenta de si estás sufriendo un bloqueo mental?

Evalúa tus resultados. ¿Estás donde quieres estar? ¿Has conseguido lo que deseas? Si no es así, hay algo en tu mente que te está frenando. También habrá frenos externos, pero desbloqueando tu mente podrás superar esos retos que necesitas para alcanzar tu objetivo.

En mi caso, yo me he dado cuenta porque después de entrevistarme con varios suscriptores me han hecho ver que, después de un año de tener el blog, no les ofrezco nada para trabajar con ellos. Tengo muchas excusas, como mi viaje a Tailandia, la preparación de mi libro, mis clientes que ya me estaban esperando… Pero la realidad es que no estoy haciendo lo suficiente por ayudar a más gente. 

3. ¿Cómo mejorará mi vida si consigo ese cambio?

Esta es la última de las tres preguntas que debes hacerte. Aquí también es necesaria máxima sinceridad. Encontrarás pensamientos muy positivos al visualizarte con tu reto ya cumplido. Siente esas emociones positivas que te aporta el mero hecho de imaginarte con ese cambio ya logrado. 

Pero hay algo más. También puede haber algo negativo que asocies, sin darte cuenta, a conseguir esa situación deseada. 

En mi caso, me da mucha alegría imaginando todo lo que puedo ayudar con lo que he aprendido hasta ahora. Pero, si presto más atención a mi mente descubro que asocio estrés al conseguir llegar a mucha gente, frustración al aprender a manejar temas informáticos que no me gustan nada y miedo a exponerme más y que haya gente que me critique.

Una vez analizado todo lo que hay, es cuando debemos coger el foco de nuestra atención y dirigirlo hacia donde realmente queremos. Sólo hay dos opciones:

  • a las emociones positivas de evolucionar y crecer para poder sentirse en paz con uno mismo, sabiendo que esas dificultades son aprendizajes que debemos realizar, o
  • a los miedos y frustraciones que pueden ir surgiendo por el camino, dándoles el poder de frenarnos.

Es cuestión de tomar una decisión y comprometerse con ella. 

Ahora te toca a ti. Para que realices las tres frases te dejo unas preguntas y ejemplos que te van a ayudarte:

  1. ¿Cuál es tu situación actual? ¿Qué miedo tienes que superar? Te nombro algunos de los más frecuentes: miedo a dejar de ser querido por alguien, a perder su aprobación, a ser criticado, a que te van fracasar…
  2. ¿Cómo empeorará tu vida si no haces nada para salir de esa situación que no te gusta? Quizá cada vez tengas más noches sin dormir bien, o más bajadas del sistema inmune, más estrés, soledad…
  3. Y por último, ¿en qué mejorará tu vida si consigues ese cambio? ¿Te sentirás pletórico, empoderada, orgulloso, tranquilo…? ¿Y algún esfuerzo que tengas que tener claro desde ya? Por ejemplo: dejar atrás antiguas relaciones tóxicas, aprender a decir “no”, aprender a gestionar mejor tu tiempo.

Si te animas a vencer alguno de tus miedos, puedes compartirlo en los comentarios. Te ayudará y nos ayudará a todos a motivarnos. 

Te mando un abrazo,

Eduardo.